Creer hoy en el Dios de Jesucristo – Cuaresma-Pascua 1986

La verdadera conversión cristiana a la que nos llama la Cuaresma no es un mero reajuste o reforma de alguno de nuestros comportamientos. Afecta, más bien, al centro mismo de la persona, al corazón mismo de la comunidad y al alma de las instituciones eclesiales.

Es una conversión que no nos orienta primariamente a los creyentes hacia ideales, valores y programas impersonales, sino hacia la persona misma de Dios y la persona del hombre. Los cristianos no nos convertimos primordialmente a «algo» sino a «Alguien».