Eucaristía — Cáritas — Procesión del Corpus

Eucaristía — Cáritas — Procesión del Corpus

Mis queridos diocesanos: La Eucaristía es Jesús que se entrega en cuerpo y alma a toda la humanidad. Por tanto, pocas fechas mejores para celebrar el día de Cáritas, la caridad cristiana, que el día del Corpus. Y pocos signos que lo expresen tan bien que la Procesión del Corpus, escuela visible de comunión y solidaridad.

Me gustaría conjugar esta trilogía: Eucaristía, Cáritas y Procesión del Corpus.

Karitate edo Corpus Christi egunean doan ematen den bizitza ospatzen dugu: Jesusek bere mahaia partekatzeko eta Jaiokoarenganako maitasunean murgiltzeko gonbidapena egiten digu eta Caritasek gonbidapen horri erantzutera animatu nahi gaitu, persona pobre eta babesgabeenengana errukiz eta gozotasunez gerturatuz, beren errealitatea ondo ezagutzeko.

Jainkoak deia egin digu, guere izenez deitu gaitu. Anaia-arrebez osatutako komunitate gisa hartu gaitu, bere lagun eta dizipulu izan gaitezen, bere bidea eta egitekoa partekatzeko.

Un mismo origen: la entrega por amor

Las palabras de Jesús recogen el sentido de su vida: “Esto es mi Cuerpo que se entrega, Esta es mi Sangre que se derrama: tomad, comed; tomad bebed”. Seguir a Jesús es entregarse. Comulgar es decir también: “Este es mi Cuerpo que se entrega, Esta es mi Sangre que se derrama”. Lo que decimos en la celebración de la Eucaristía al comulgar lo hacemos en la jornada cuando nos entregamos, acompañamos, ayudamos, confortamos, servimos y trabajamos. Nuestras Eucaristías están vacías si no terminan en el prójimo. Y nuestra caridad es pequeñaja y limitada si en lugar de alimentarse de la Eucaristía, parte sólo de nuestras fuerzas. Cáritas es la expresión organizada de esta caridad cristiana. Tiene como origen la caridad de Jesús. Y quiere encauzarla para el bien de los más pobres, cuerpo de Cristo aquí y ahora. Enhorabuena a todas las Caritas Parroquiales que formáis Cáritas Diocesana. “Zure ahalegina, denon atsegina”, “Tu compromiso mejora el mundo”, es el lema de Cáritas en este curso. Ayuda a hacerlo realidad.

Bizi konpromisoz: Ezagutu zure auzo eta hiriko errealitatea, injustizia eta sufrimenduaren aurrean, ez geratu geldirik.

La Procesión del Corpus rompe barreras, sale del templo a la calle, une a Dios y a los hombres, la religión y la vida, el cielo y la tierra, la adoración y la ayuda al hermano. Expresa bien el corazón de este misterio: la entrega. En familia puede ser una manera maravillosa y educativa de participar.

Una adecuada expresión

“Haced esto en conmemoración mía” es el deseo de Jesús en todas nuestras comunidades. La Iglesia cuando celebra la Eucaristía está siendo fiel a la voluntad de Jesús y está alimentando su identidad como Sacramento de Jesús. El sacerdote, revestido de los ornamentos litúrgicos, está representando a Cristo Cabeza y preside la Celebración de la Eucaristía de forma que con sus propios labios puede decir: “Esto es mi Cuerpo; Esta es mi Sangre”. No es un particular que habla en nombre propio y sigue su propio ritual. Prolonga la presencia de Jesús y habla en nombre de la Iglesia y por tanto celebra, como el Papa está recordando en sus Catequesis sobre la Eucaristía, siguiendo el Misal y los Leccionarios con todas sus posibilidades. Los sacerdotes no somos dueños de la Eucaristía sino servidores del Señor y de los hermanos que tienen derecho a vivir una celebración tal y como la Iglesia celebra en los cinco continentes.

A la correcta y común expresión litúrgica corresponde una expresión caritativa también auténtica: ayuda a las necesidades más urgentes de los prójimos, colaboración económica no sólo con lo que nos sobra, planteamiento familiar y educativo de la aportación caritativa, austeridad y solidaridad en el planteamiento de nuestras primeras comuniones y entrega de nuestro tiempo, habilidades y medios en un voluntariado debidamente discernido. Cáritas aparece en nuestra ayuda para poder concretar adecuadamente. Una ojeada a sus proyectos nos puede dar luz.

Egin aurka eta hartu arriskuak zeure gain: Parte hartu eta konpromisoak hartu lanean, zure seme-alaben ikastetxean, jabekideen erkidegoan, parrokian, gizarte proiektuetan, elkarbizitza hobetzeko herri ekimenetan

Adorar la Eucaristía es acercarnos a la cena de Jesús con sus discípulos. Los niños que este año están haciendo la Primera Comunión, están invitados como siempre a participar en la Procesión del Corpus delante del Santísimo. Gesto pedagógico y educativo puesto que la procesión del Corpus acentúa la consciencia de la presencia real del Señor en la Eucaristía. Este misterio que nos desborda exige que eduquemos a nuestros niños en una receptividad consciente y amorosa al comulgar el Cuerpo del Señor. Que caigan en la cuenta de que acompañan al Señor por nuestras calles puede abrirles un mundo de comunicación que debería educarse en la acción de gracias de cada eucaristía y en la oración habitual junto al sagrario. Los que descubrimos a esa edad temprana ese tesoro nunca nos cansaremos de agradecerlo.

Un mismo fruto: la reconciliación

“Sangre derramada por el perdón de los pecados”. La Eucaristía es la fuente de reconciliación puesto que es la expresión del amor extremo de Dios, sin condiciones, apasionado y hasta el fin, hasta dar la vida. Desde los comienzos de la vida cristiana ha sido un escándalo la comunidad que surge de la Eucaristía: esclavos y libres, pobres y ricos, nobles y plebeyos, nacionales y extranjeros, hombres y mujeres; un solo cuerpo y un solo Espíritu. Afortunadamente ese “escándalo” persiste en la Iglesia de hoy: la misma dignidad y los mismos derechos para todos los bautizados, imagen de la radical e igual dignidad del género humano. La última palabra la tiene la misericordia de Dios manifestada en Cristo Jesús que da la vida por una humanidad nueva. Aquí está la fuente de la reconciliación personal y social a la que aspiramos. Esta realidad constituye una fuerza social capaz de generar una esperanza tal que logra auténticos milagros en la historia.

Cáritas también es un pequeño milagro entre nosotros: fuente de cohesión social, factor de reconciliación entre irritantes desigualdades sociales, causa de promoción de los más débiles y serena lucha por la justicia, origen de la paz.

Ez hartu parte boterea eta dirua pertsonen gainetik jartzen dituen gizarte eredu batean: Ez erosi behar duzuna baino gehiago; parteka ezazu, ez sobera duzulako, baizik eta bidezkoa delako denok bizitzeko behar duguna edukitzea; partekatu zure ondasunak, zure dirua, zure denbora eta zure jakintza. Zure aberastasunak beste batzuen bizitza hobetu dezake.

La Procesión del Corpus es una visibilización del pueblo que genera la Eucaristía. Manifestarse en la calle con respeto, sin prepotencia, sin molestar a nadie, con alegría y alabando al Señor, es un acontecimiento que contribuye a la reconciliación social que tanto necesitamos hoy en nuestra tierra. Cuando está el Señor en el centro, hay esperanza, espacio y tiempo para perdonar, para cambiar y para reconstruir, hay futuro.

Una fiesta de verdadera alegría

“Donde está Cristo nace y renace la alegría”. Evangelii Gaudium 1. Nos lo recuerda el Papa Francisco frecuentemente. Ya el Concilio Vaticano II usaba esta expresión: “Cristo, alegría del corazón humano”. La fiesta del Corpus Christi subraya la presencia real del Señor en la Eucaristía. Y caer en la cuenta de su presencia genera inmensa alegría. El amor humano lo confirma. La presencia de la persona amada despierta un torrente de alegría que en el sufrimiento se transforma en caudal sereno de esperanza. ¿Sabéis cuál es el remedio extraordinario que Santo Tomás de Aquino en el siglo XIII propone para la acedia? La acedia es una mezcla de tristeza, hastío, tedio, melancolía, pereza en el obrar, aburrimiento, desánimo, desgana por la acción y falta de esperanza. “El mal oscuro de nuestro tiempo”, se le define en una obra actual. Frente a la acedia: ¡la Encarnación del Verbo, Jesús, Dios con nosotros, que nos trae la alegría de ser salvados y conducidos a una vida eterna gozosa en amistad con Él! Este tesoro se esconde en la Eucaristía y se hace palpable cada vez que celebramos su memoria.

La procesión del Corpus es un estallido de alegría por la presencia del Señor en nuestras calles. Se transforma en fiesta, esto es música, alabanza, encuentros, felicitaciones y alegría compartida. Es un adelanto del cielo porque eso es la Eucaristía. Ayuda a los adultos la alegría de los niños que han hecho la Primera Comunión y acompañan más de cerca al Señor. Son capaces de percibir la alegría que supone descubrir al Señor presente en la Eucaristía como el Amigo que nunca falla. Madurar en esa amistad es asegurar para siempre esa alegría. Los jóvenes que todos los domingos son fieles a la cita de la Eucaristía saborean esa amistad y sobre ella van fundamentando sus decisiones. Tienen más motivos que nadie para ayudar, servir y echar una mano a los que más lo necesitan porque han descubierto que ellos son precisamente el Cuerpo de Cristo, la transparencia más clara de Jesús. Cáritas brinda un cauce de colaboración para todas las edades y el Corpus es una buena ocasión para estrenarse en el servicio. Quien ya está participando en Cáritas ya ha comprobado la verdad de las palabras de Jesús: “Hay más alegría en dar que en recibir”.

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Animo en este domingo 3 de junio a todos a la Eucaristía en las parroquias y a la Procesión del Corpus. ¡Ojalá que se pueda celebrar en muchas localidades de la Diócesis! En Vitoria-Gasteiz la Eucaristía en la Catedral María Inmaculada será a las 12:00. Los niños de Primera Comunión deberán estar a las 11:45. A las 13:00 comenzará la Procesión hacia la Plaza de la Virgen Blanca con adoración y bendición en Plaza de España y de regreso en el Convento de San Antonio, sede de la Adoración Eucarística Perpetua de Vitoria que este año celebra su séptimo aniversario. ¡Enhorabuena y que la fiesta del Corpus atraiga a nuevos adoradores!

La víspera del día del Corpus, es decir el sábado 2 de junio, celebrará la Diócesis la Fiesta de Fin de Curso. Se informará oportunamente y ojalá podamos participar muchos. Que la expresión feliz de Henry de Lubac: “La iglesia hace la Eucaristía y la Eucaristía hace la Iglesia” siga configurando nuestra diócesis.

Un abrazo muy fuerte y con todo afecto mi bendición

+ Juan Carlos Elizalde
Obispo de Vitoria

Vitoria-Gasteiz, 9 mayo 2018

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