Renovar nuestras comunidades cristianas – Cuaresma-Pascua 2005

La perspectiva paulina de la conversión nos resulta altamente iluminadora y actual en un momento en el que nuestras diócesis están empeñadas en un proceso de renovación espiritual y de remodelación pastoral.

En efecto, la renovación postulada por San Pablo no consiste ni en inventar ni en restaurar ni en retocar la vida cristiana personal o comunitaria. La Iglesia está ya inventada, aunque necesitamos creatividad, valentía y paciencia para colaborar con el Espíritu en su renovación. La Iglesia no necesita ser restaurada según el modelo de tiempos recientes ya caducados, aunque habrá de redescubrir y reincorporar valores evangélicos que se han debilitado en ella. La Iglesia necesita algo más que simples retoques que dejan prácticamente intactas sus brechas y sus heridas actuales; habrá de implicarse en una renovación profunda que le conduzca a aceptar a Jesucristo como único Señor y a situarse en actitud de servicio evangélico a la comunidad humana.