Seguimiento de Jesús y conciencia moral – Cuaresma-Pascua 1985

«Vivid como hijos de la luz, pues el fruto de la luz consiste en toda bondad, justicia y verdad. Examinad qué es lo que agrada al Señor» (Ef 5,8-10). La Cuaresma nos invita a tomar en serio nuestra condición humana y a vivir los compromisos derivados de nuestra vocación de hijos de Dios. Dueños de nuestra existencia por la libertad, hemos de buscar el camino que responda a esta dignidad. Renovados en el espíritu, «si vivimos según el Espíritu, obremos también según el Espíritu» (Ga 5,25).

Esta llamada cuaresmal no queda reducida a una mera exhortación de aliento para seguir por el camino de la justicia y la rectitud moral. La quiebra frecuente de los valores ético-morales da a esta invitación cuaresmal la urgencia de una conversión. Enderezar los comportamientos desviados, recuperar la rectitud moral en la vida personal y social, ponerse en paz con Dios, con la propia conciencia y con los hermanos, es contenido ineludible de la conversión.

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