Vivir y comunicar el Evangelio hoy – Cuaresma-Pascua 2007

Entrar en la Cuaresma significa abrirse a un tiempo de gracia, de conversión y de profunda renovación. El Espíritu nos conduce a este tiempo como condujo a Jesús al desierto, a prepararse durante cuarenta días para cumplir su misión. Siguiendo los pasos de Jesús, estamos llamados a vivir esta Cuaresma como tiempo para fortalecer nuestra fidelidad a su Evangelio; para prepararnos a subir a Jerusalén con El y acompañarlo en
su pasión y muerte; para disponernos a recibir en plenitud la gracia de su gloriosa resurrección.

En esta ocasión hemos querido aprovechar este tiempo cuaresmal para examinar nuestra vocación a la vida evangélica hoy. Nos parece necesario hacerlo para sentir, de modo renovado y verdadero, que el Evangelio es Buena Noticia para nosotros mismos y para el mundo. En un tiempo y en una cultura en que nos puede parecer difícil comunicar esa Buena Noticia, es preciso que sepamos que no hay dificultad que no podamos superar si dejamos que el Evangelio resuene con fuerza en nuestras vidas.

Dado que se trata de vivir y comunicar el Evangelio, nos ha parecido lo más adecuado acercarnos a los propios evangelios en especial, buscando el complemento de otros textos bíblicos relacionados con el contenido de esta Carta Pastoral. Y lo hemos hecho aguzando nuestra actitud de escucha a la Palabra viva de Dios. Por ello, hemos querido centrarnos en dicha Palabra, dejando que resonara en nuestras mentes y en nuestros corazones, y reflexionando sobre su significado para nosotros. Esa es la razón por la que sólo os ofrecemos textos bíblicos, que hemos deseado que sean abundantes y amplios. Ellos forman la espina dorsal de nuestro escrito.

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