La transmisión del Mensaje de Jesús

Un Pueblo que evangeliza

“Quiero recordar ahora la tarea que nos apremia en cualquier época y lugar, porque «no puede haber auténtica evangelización sin la proclamación explícita de que Jesús es el Señor», y sin que exista un «primado de la proclamación de Jesucristo en cualquier actividad de evangelización» […] La evangelización es tarea de la Iglesia. Pero este sujeto de la evangelización es más que una institución orgánica y jerárquica, porque es ante todo un pueblo que peregrina hacia Dios” (EG 110-111).

La tarea y misión de evangelizar corresponde a todos los miembros de la comunidad eclesial. Aunque frecuentemente muchos mensajes reduzcan la comunidad eclesial a la jerarquía eclesiástica, a partir del Concilio Vaticano II ha tomado importancia el papel y misión de los laicos y laicas en la vida de la Iglesia y en su misión evangelizadora. Por tanto se nos invita a impulsar la conciencia evangelizadora en el conjunto de las personas que forman nuestra Iglesia Diocesana.

Percibimos la necesidad de un nuevo y continuo anuncio del mensaje de Jesús, mediante la palabra y la acción. “Evangelizar es hacer presente en el mundo el Reino de Dios” (EG 176). Se trata de algo urgente, porque en nuestro contexto social hay personas que han vivido la fe y ahora están alejadas de ella, y porque hay generaciones que nunca han oído hablar de Jesús de Nazaret. Ahora bien, nuestro anuncio es manifestación de nuestra propia vocación y vivencia. Es nuestra misión. No nos podemos extrañar del desconocimiento, más que rechazo, de la persona y del mensaje de Jesús. Nosotros también escuchamos las palabras del apóstol Pablo como acicate para cumplir el mandato del Señor: “¿Cómo van a creer en Él si no les ha sido anunciado?” (Rom 10,19).

Muchas personas conservan la imagen de Jesús de Nazaret que adoptaron siendo niños. Su fe responde a recuerdos infantiles poco evolucionados. Por esto transmitir el mensaje de Jesús, hoy y aquí, también es actualizar lo que estas personas son y viven, sea cual sea su etapa en el camino de la fe. El Evangelio sigue siendo un gran regalo recibido y una llamada a transmitirlo, asumiendo las circunstancias y retos de nuestro tiempo.

Cada uno de nosotros necesita ser evangelizado para renovar y profundizar constantemente nuestra adhesión a Jesucristo, para anunciarlo y ser constructores de su Reino. Somos conscientes de ello, porque así lo hemos señalado en nuestro periodo de discernimiento, al constatar algunos aspectos negativos, de entre los cuales destacamos algunos ejemplos:

  • nos faltan procesos o itinerarios de educación en la fe: no hay continuidad después de la Primera Comunión…;
  • han desaparecido los Catecumenados de Adultos;
  • nuestras comunidades no siempre muestran el entusiasmo y la creatividad necesaria para la transmisión de la fe, y no somos capaces de testimoniar nuestra experiencia personal;
  • la nueva realidad de muchas familias cristianas dificulta a menudo su aportación fundamental en la Evangelización.

Tampoco podemos olvidar el camino realizado o los logros alcanzados, que son el fruto de muchas iniciativas y múltiples esfuerzos pastorales compartidos. Nuestra fe está viva y por ello en nuestra Diócesis también se reconoce, por ejemplo, que:

  • se vive como un acierto la Catequesis Familiar;
  • se ha avanzado en la elaboración de materiales para la catequesis;
  • hay encuentros e iniciativas de formación cristiana que han sido muy positivos;
  • se ha tomado conciencia de la necesidad de la lectura personal y orante del Evangelio de cada día;
  • se constata una alta participación en grupos de Oración;
  • se da una mayor implicación de los centros educativos en la tarea pastoral y en la transmisión, haciendo de la educación una plataforma de evangelización; asimismo se han realizado avances en la coordinación entre Unidades Pastorales y centros educativos.

La transmisión del mensaje de Jesús se realiza desde distintos caminos. Unos conducen a las personas que, por las razones que sean, se han alejado de la fe y de la Iglesia. Otros conducen a nuestra propia realidad, para que la fe sea un elemento constitutivo de nuestras vidas. Todos ellos se realizan desde la conciencia de la presencia activa de Jesús en la comunidad que trabaja en su nombre (cfr. Mt 28,19-20). De aquí que, desde la perspectiva de la transmisión de la fe, en el presente Plan Diocesano de Evangelización se apueste por:

  1. Mantener una actitud de escucha y diálogo con nuestra sociedad, atendiendo a su pluralismo ideológico, cultural y religioso, dejándonos interpelar por sus anhelos e inquietudes.
  2. Diseñar y trabajar los elementos necesarios para que el primer anuncio del mensaje de Jesús llegue a las personas de nuestra sociedad.
  3. Cuidar, escuchar y acoger a las familias, teniendo en cuenta su diversidad en la sociedad actual (AL 200-258), y acompañarlas en su misión de transmitir la fe (AL 259-290).
  4. Avanzar en la actualización y comunicación de la Buena Noticia del Evangelio, incluyendo el cuidado de la “casa común” (cfr. LS), apostando por las redes sociales y otras tecnologías para la comunicación, y perfilando sus destinatarios: niños, jóvenes, adultos, anuncio a los llamados “alejados”…

Desarrollaremos estas apuestas para la transmisión de la fe a través de todas las estructuras de la Iglesia diocesana, como son las parroquias, la familia, los centros educativos, entidades sociales, los centros para el diálogo con la sociedad, las cofradías…

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