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Evangelio del día Somos unos pobres siervos, hemos hecho lo que teníamos que hacer Lc17,7-10

Cada día, misericordia

Misericordia Entrañable¿Será el viento recio de tu misericordia
el que cada mañana me despierta?

¿Será tu luz radiante, sin duda compasiva,
la que abre mis ojos, tras el sueño?

¿Serán tus fuertes pasos en los míos
quienes hacen que luego todo avance?

Sabes que sí, Señor, tu bien lo sabes.
Y creo que es así, aunque más tarde
lo duro de la vida intente solaparlo.

El día que regalas, misericordia nueva,
lleva tu sello amigo,
lleva marca fraterna de tu paso,
lleva la novedad que de ti nace.

Dios de misericordia, don fecundo,
sencillamente deja que no cese
de mirar, al amor de tu mirada,
lo más profundo en cada ser llagado,
ese fondo de bien, la siembra tuya.

Has dejado tu huella en nuestra carne,
cuerpo nacido para amar a fondo,
alma profunda que el amor eleva,
espíritu que busca envolver, constante,
a todos, incansable, en tu misericordia,
sin fronteras y alerta, siempre alerta.

Gracias, Señor de la bondad extrema,
por abrirme a ser tuyo cada día,
ahora y siempre tuyo,
amando sin medida,
por tu misericordia…

 

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