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Evangelio del día Esto es mi cuerpo. Esta copa es la nueva alianza, sellada con mi sangre Lc22,14-20

Catequistas que endulzan su vida con la Palabra

Acabamos de inaugurar el mes de María con la celebración de la fiesta de la Virgen de Estíbaliz, nuestra patrona, aunque su celebración litúrgica se mantenga el 12 de septiembre.

María fue la mujer de la Palabra. La acogió en su interior, la meditó en su corazón, la hizo carne y gesto. Ella es modelo para nosotros, catequistas, y como ella, debemos acoger la Palabra, meditarla, rumiarla y hacerla centro de nuestra vida. Solamente así, a imitación de María, seremos catequistas, resonadores de la Palabra.

El nombre de nuestra Madre de Estíbaliz –de dulces connotaciones, aunque no muy acertadas a juicio de los lingüistas– nos trae al recuerdo el pasaje del profeta Ezequiel: «Hijo del hombre, come lo que se te ofrece, co­mo este rollo y ve, luego, a hablar a la casa de Israel. Yo abrí la boca y me dio a co­mer el rollo… Lo comí y fue en mi boca dulce como la miel» (Ez 3,13).

Catequista, endúlzate con la Palabra para que esa dulzura lleve a tus niños y niñas a Jesús, que es más dulce que la miel.

Como María, acoge la Palabra en tu corazón.

 

Puedes encontrar más dibujos de Fano como este en el sitio de la Diócesis de Málaga.

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