Dar razón de nuestra fe

En uno de sus últimos libros, Luis González-Carvajal Santabárbara habla de la ruptura entre Evangelio y cultura y recuerda cómo el recientemente canonizado Pablo VI calificó esta ruptura de “drama de nuestro tiempo” en su Exhortación Apostólica Evangelii Nuntiandi. Pues bien, en esta ruptura entre Evangelio y cultura, ha salido perdiendo la fe. Y continúa diciendo: “Si en la Edad Media bastaba dejarse llevar para ser católico, en nuestros días basta dejarse llevar para dejar de serlo”. (Luces y sombras de la cultura actual. Una guía para moverse por la modernidad tardía, Sal Terrae, Santander 2016, 29-31.)

Ya no solo es cuestión de dar testimonio con nuestras obras —dice más adelante González-Carvajal— sino de “dar razón de nuestra fe”.

Nosotros, catequistas, queremos que nuestros niños, niñas y jóvenes tengan experiencia de Jesucristo, lo conozcan, lo amen y crean en él. Tratamos de proporcionarles las herramientas adecuadas para que, a su nivel, cada uno de ellos dé razón de su fe. Sí, ya sabemos que el corazón tiene razones que la razón no siempre puede comprender. Pero debemos hacer lo posible para que unos y otros demos razón de nuestra fe en Jesús.

no solo es cuestión de dar testimonio con nuestras obras, sino de dar razón de nuestra fe

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