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Eucaristía, ensanchar el alma

Con la Audiencia del 4 de abril, el Papa Francisco llega al rito de Conclusión en sus catequesis sobre la Eucaristía, recordando que “mientras la Misa termina, comienza el compromiso del testimonio cristiano.

Celebramos la Eucaristía para aprender a ser hombres y mujeres eucarísticos: dejar actuar a Cristo en nuestra obras: que sus pensamientos sean nuestros pensamientos; sus sentimientos, los nuestros; sus elecciones, las nuestras. Y esto es la santidad: hacer como ha hecho Cristo.

Los cristianos con hombres y mujeres que dejan ensanchar el alma con la fuerza del Espíritu Santo. ¡Dejaos ensanchar el alma!

Audiencia 4 de abril

Queridos hermanos y hermanas:

Con esta catequesis terminamos el ciclo dedicado a la Santa Misa. Nuestra atención se centra hoy en los ritos de conclusión. Después de la oración de la comunión, la Misa termina con la bendición y el saludo al pueblo. Concluye igual que iniciaba con el signo de la cruz, en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.

La celebración de la Misa lleva consigo el compromiso del testimonio cristiano. Salimos de la Iglesia para «ir en paz», para llevar la bendición de Dios a nuestras casas, a los ambientes en los que vivimos y trabajamos, «glorificando a Dios con nuestra vida». No podemos olvidar que celebramos la Eucaristía para aprender a ser hombres y mujeres eucarísticos, dejando que Cristo actúe en nuestras vidas, como decía san Pablo: «Estoy crucificado con Cristo; vivo, pero no soy yo el que vive, sino Cristo quien vive en mí» (Ga 2,19-20).

La Presencia real de Cristo en el pan consagrado no termina con la Misa, sino que se reserva en el Sagrario para la comunión de los enfermos y la adoración silenciosa. El culto eucarístico, dentro y fuera de la Misa, nos ayuda a permanecer en Cristo y a crecer en nuestra unión con Él y con su Iglesia, nos separa del pecado y nos lleva a comprometernos con los pobres y necesitados.

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