La familia, el primer puchero donde se cuece lo religioso

Decía hace unos años José Antonio Pagola:

La familia es, en principio, el grupo humano con mayor capacidad para ofrecerle (al niño, a la niña) una experiencia positiva, gozosa, entrañable, de la vida y también de lo religioso. Ningún grupo humano puede competir con la familia a la hora de poder ofrecer al niño «el suelo religioso y de valores» porque la familia puede ofrecer «valores más afecto». En el hogar, el niño puede captar valores morales, conductas y experiencias religiosas, símbolos, etc., pero no de cualquier manera sino en un ámbito de afecto, confianza, cercanía y amor. Y es precisamente esta experiencia positiva la que puede enraizarlo en la fe religiosa.

El afecto, la cercanía, el amor que se vive en cada hogar no dependen de nosotros. Es verdad. Pero, como equipo de catequistas o como comunidad cristiana, podemos hacer algo: promover encuentros, fomentar grupos en los que las familias compartan sus vivencias religiosas y otras, y así, unos con otros, apoyar la jugada para que estas familias sientan que su hogar comienza a ser una pequeña comunidad eclesial.

...la familia puede ofrecer «valores más afecto». Y esta experiencia puede enraizarlo en la fe.

Destacamos

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies