Evangelio del día Mujer, ¿por qué lloras?, ¿a quién buscas? Jn20,1.11-18

La personalización de la fe

Decía José Antonio Pagola hace unos años:

“El hijo necesita aprender a ser creyente en medio de una sociedad descristianizada. Esto exige vivir una fe personalizada, no por tradición sino como fruto de una decisión personal, una fe vivida, que no se alimenta solo de ideas y doctrinas, sino de una experiencia gratificante; una fe no individualista, sino compartida en una comunidad creyente; una fe centrada en lo esencial, que puede crecer entre dudas e interrogantes; una fe no vergonzante, sino comprometida y testimoniada en medio de una sociedad indiferente”.

Hoy podemos decir que la personalización de la fe es una auténtica prioridad. Pero la fe se va personalizando en la adolescencia y la juventud, y estas etapas escapan a la iniciación a la fe en la infancia. ¿Qué podemos hacer?

Pues, además de continuar ofreciendo una buena catequesis a nuestros niños y niñas, debemos seguir implicando a las familias en la educación de la fe de sus hijos, y apoyar y colaborar en las iniciativas evangelizadoras y pastorales con madres y padres de familia. Siempre presentes y tendiendo puentes. No debemos olvidar que la familia es uno de los referentes en la personalización de la fe.

Hoy, la personalización de la fe es una auténtica prioridad

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