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Evangelio del día El que no renuncia a todo, no puede ser discípulo mío Lc14,25-33

Palio de seda, en el Museo de Arte Sacro

Es una pieza del siglo XVIII traída de Filipinas. Hay que recordar que en esta época había interés en Europa por los objetos orientales y un comercio con Filipinas. Se trata de un palio de seda lasa —que es un tipo de seda, muy suave— hecho en Filipinas por artesanos chinos, pero siguiendo los gustos europeos. Por entonces había allí una gran comunidad católica.

Un palio es un dosel de tela lujosa colocado sobre un armazón de cuatro o más varas largas que transportan varias personas y bajo el cual va la Eucaristía, alguna imagen religiosa o una persona importante  en una procesión religiosa u otra ceremonia.

Este palio fue una donación. Tenemos noticia de casos similares de donaciones de piezas filipinas, de diverso tipo, desde crucifijos a vestimentas litúrgicas, en otras provincias cercanas.

Sobre la obra

Palio de Seda, de Manurga, en el Museo de Arte Sacro

Extendido mide 272 x 224, es de seda, de color blanco, los faldones laterales son de color verde muy suave, de los que cuelgan flecos de seda roja. Tiene bordados de muchos colores, rojos, azules, amarillos…  dispuestos simétricamente con motivos vegetales y animales. En el centro hay un tondo, bordado rodeado con varios pétalos, en los remates tiene palmetas y campánulas amarillas. Los ángulos tienen bordados con sirenas, cariátides y querubines. Entre los bordados del palio destacan las figuras aisladas de los pavos reales, con sus alas desplegadas, con hilos de brillantes e intensos colores.

Palio de Seda, de Manurga, en el Museo de Arte SacroLos motivos descritos eran habituales en el arte europeo de entonces, pero está realizado con los característicos rasgos filipinos.

Fue una donación de Francisco Díaz de Durana, natural de Durana (Alava) que llegó a ser deán de la Catedral de Manila y Vicario general del arzobispado. Este palio fue un encargo suyo. La mayoría de las piezas donadas son ornamentos litúrgicos, aunque no todas. También donó un crucifijo de marfil hispano-filipino. Las donó a su hermana Dominica, su única heredera, que vivía en Durana. En el año 1822 Dominica, a su vez, donó parte de esas prendas de su hermano a la iglesia de Santa María de Vitoria, entonces Colegiata, y otras, a la Iglesia del pueblo de Durana. Estas piezas se conservan actualmente en el Museo.

Este palio está expuesto en la vitrina instalada en el interior de la Catedral Nueva, pero fuera del Museo, como préstamo del Museo para esta exposición de ornamentos litúrgicos.

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