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Evangelio del día El que no renuncia a todo, no puede ser discípulo mío Lc14,25-33

Retrato de Mariana de Austria

Es un retrato de hacia 1670-79, realizado durante la minoría de edad de su hijo Carlos II, a la muerte de su esposo de Felipe IV, cuando ejerció como reina regente. Está vestida con indumentaria blanca y negra como vestían las viudas aristócratas. En el testamento de Felipe IV, Mariana fue nombrada tutora, cuidadora y gobernadora de sus hijos, su Casa y sus reinos.

Retrato de Mariana de Austria

Siguiendo las normas de etiqueta de la época está representada con gesto grave y sedente, mirando al espectador, ligeramente girada hacia su derecha, como era habitual. Los retratos de mujeres sedentes eran bien escasos. La silla era un atributo regio, un signo de alto rango, Mariana está sentada por su condición de reina. Son muy escasos los retratos femeninos sedentes en la pintura de corte española.

Este tipo de retratos eran extremadamente sobrios. No está maquillada y lo único que tiene es un abanico recogido en su mano derecha. Esta pintura es parca en colores, pero rica en matices; son destacables los suaves sombreados de la tela blanca que destacan sobre el fondo oscuro, donde apenas se deja ver el cortinaje de color carmín. También hay que resaltar la pincelada visible, suelta y segura, característica de la escuela madrileña.

En la época, una reina viuda vestía con una túnica blanca, una toca monjil blanca y un manto negro. Se hacía así en recuerdo del dolor en soledad de María tras el entierro de su hijo. A menudo se representaba así vestida a la Virgen Dolorosa, y precisamente la reina Mariana de Austria fomentó la devoción de la Virgen de los Dolores. Parecía un tema al que tocaba volverse en un trance tan delicado, tras la muerte del rey y ante la perspectiva de un sucesor, su hijo Carlos, incapacitado para gobernar, viéndose próximo ya el fin de la dinastía de los Austrias.

Sobre el autor

El autor es Juan Carreño de Miranda, un pintor muy destacado. Nació a comienzos del siglo XVII. Llegó a ser pintor del rey. Su estilo contenido y clásico, recogía influencias de Velázquez, Tiziano, Rubens y Van Dyck, lo mejor de las colecciones reales, que conocía bien. Trabajó desde muy joven en Madrid. Varió mucho sus maneras de pintar. Buena parte de su obra está dedicada a la representación de la familia real y de algunos miembros de la corte. Hizo numerosos retratos de Mariana y de su hijo Carlos II, aunque también tiene pintura religiosa. Y éste retrato del que estamos hablando está considerado como uno de los mejores, por el tono íntimo y directo.

 

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