Transmitir la fe

Algunos de los más veteranos catequistas con los que me he reunido en días pasados, contaban cómo algunos de sus hijos, educados en la fe como nadie, han dejado de celebrar la Eucaristía, ya no se sienten cristianos, incluso los hay que han dejado de creer. Bueno, también es cierto que hay hijos que se mantienen en la fe.

Comparto con vosotros la página 7 de la revista Catequistas del pasado mes de febrero. Me ha gustado. En pocas palabras dice:

Has hecho lo que sabías y de la mejor manera. La transmisión de la fe no es automática: debes aceptar que la otra persona es libre para acogerla.

Tendrás que seguir testificando la fe sin echar nada en cara al otro; abrirte a la confianza y a la esperanza de saber que la semilla germina a su ritmo.

Tendrás que aprender no solo a decir que eres creyente, sino a dar razón de la fe que te anima y te fundamenta la vida.

Y, finalmente, tendrás que poner en manos de Dios a los que ya se escapan de tus manos y usan su libertad.

Da razón de tu fe y ábrete a la confianza y a la esperanza

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