Evangelio del día: «Mirad, estamos subiendo a Jerusalén, y el Hijo del Hombre va a ser entregado». Mc10,32-45

Rezamos por los fieles difuntos

Un año más, llegan días donde miramos al cielo. Con la festividad de Todos los Santos el 1 de noviembre, la Iglesia recuerda a todos esos hombres y mujeres amigos y seguidores de Jesús que fueron y siguen siendo ejemplo de vida, santidad, bondad y de superación ante la adversidad. Al siguiente día, 2 de noviembre, es el Día de los Fieles Difuntos, donde oramos de manera especial por nuestros seres queridos que fueron llamados por el Padre. Muchos de ellos son los conocidos como santos de la puerta de al lado, como dice el papa Francisco, personas que fueron buenas, generosas y de comportamiento evangélico y que pasaron por nuestras vidas haciendo el bien y haciéndonos mejores.

La Iglesia pide que recemos constantemente por los enfermos y por quienes fallecen. Con ocasión de la Festividad de Todos los Santos y de los Fieles Difuntos, la Diócesis de Vitoria llama a todos a intensificar la oración por los fallecidos durante este año y en este sentido, todas las parroquias e iglesias celebrarán misas tanto el 1 de noviembre como día 2, en los horarios habituales de cada templo.

Por su parte, el Obispo de Vitoria presidirá una Vigilia de Difuntos el 1 de noviembre a las 21:00h en la iglesia de San Antonio, en la céntrica plaza del General Loma. Esta cita en la noche previa al Día de los Fieles Difuntos es la ya tradicional celebración que organiza la Adoración Nocturna de Vitoria con la que se invita a todos los fieles a orar y tener presente a todos los seres queridos que ya partieron de este mundo.

Como todos los años, la Diócesis de Vitoria anima a todos los ciudadanos a acudir a las celebraciones que festejan a Todos los Santos así como las que recuerdan a los difuntos. Igualmente se invita a acudir a los cementerios, tanto en Vitoria –Santa Isabel y El Salvador– como en los pueblos alaveses para depositar una flor y elevar una oración a Dios por los que allí descansan.

Tengamos siempre y todos los días en nuestra memoria y en nuestra oración a nuestros seres queridos que partieron un día a la Patria Celestial, donde esperamos disfruten de esa promesa de vida eterna, junto a sus amigos y seres queridos, y donde nos esperarán para gozar todos juntos de la presencia de Jesús, Camino, Verdad y Vida.

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