Evangelio del día: «El buen Pastor da la vida por las ovejas». Jn10,11-16

San Ignacio de Loyola saluda a los peregrinos a su paso por Lapuebla de Labarca

La localidad alavesa de Lapuebla de Labarca ya tiene su imagen de San Ignacio de Loyola, fundador de la Compañía de Jesús. La iglesia de Nuestra Señora de La Asunción acoge esta talla de madera policromada del siglo XIX, donada por las hermanas de la Compañía de María, quienes la custodiaban en el colegio de Orduña cerrado en 2003 y por el que han pasado miles de niños y niñas desde su apertura en el año 1883.

La imagen, de bulto redondo y apoyada sobre una peana ochavada de aspecto jaspeado, alcanza el metro de altura. San Ignacio aparece con el pie derecho ligeramente adelantado y la cabeza erguida, mirando la horizonte. Viste con la capa y casulla sacerdotales al estilo jesuita de la época y porta un rosario a la altura de la cintura. Con la mano derecha sujeta el asta de una bandera blanca que le envuelve el cuerpo con una cinta en lo alto donde se puede leer ‘Ad Maiorem Dei Gloriam’, lema jesuítico que se traduce 'Para Mayor Gloria de Dios'. En la mano izquierda, dispuesta hacia abajo, porta un libro de los famosos Ejercicios Espirituales de San Ignacio. El autor de esta talla es desconocido.

Este traslado hasta esta localidad riojanoalavesa se debe a que Lapuebla de Labarca forma parte de la 8ª etapa del Camino Ignaciano, con 13 kilómetros, el cual recrea el recorrido que este santo fundador de la Compañía de Jesús hizo en 1522 –hace 500 años– desde Loyola hasta la localidad barcelonesa de Manresa. Este camino se ha popularizado en los últimos tempos, especialmente a raíz de este quinto centenario de aquel viaje. Consta en total de 650 kilómetros y 27 etapas desde la localidad guipuzcoana de Loyola, siguiendo por Álava, La Rioja, Navarra, Zaragoza y Lleida para terminar en Manresa a escasos kilómetros de Montserrat.

Entrando por Lapuebla de Labarca, a contracorriente del Camino de Santiago, el peregrino atraviesa el pueblo hasta alcanzar la iglesia de la Asunción de María, junto al cauce del río Ebro. Allí, en la entrada del tempo, la nueva talla de San Ignacio da la bienvenida a todo aquel que llegue indicando el camino. Lapuebla es la última localidad alavesa del Camino Ignaciano antes de pasar a tierras riojanas por Fuenmayor.

Este recorrido por el noreste peninsular pretende perpetuarse en el tiempo como un recorrido de peregrinación cristiano, impulsado por la Compañía de Jesús, y a la vez ser un espacio para el recogimiento espiritual en medio de la naturaleza animado por la vida y el testimonio de San Ignacio de Loyola.

El camino va desde la casa natal de Ignacio en Loyola, una torre-palacio de Azpeitia, hasta lo que se conoce como la “Cova de San Ignacio” en la ciudad de Manresa, cerca del Monasterio de Montserrat. Después de su conversión espiritual en Loyola, Ignacio sintió el deseo ardiente de seguir a Cristo como lo habían hecho ya muchos otros y abandonó su cómoda vida como hijo de una familia de nobles. El joven Ignacio decidió ir a contracorriente y se puso en camino hacia Jerusalén, siguiendo el Camino Real, que le llevaría a Barcelona. De allí salió en barco para proseguir su peregrinación a Tierra Santa. A su vuelta, tras estudiar en varias ciudades españolas y francesas, se ordenó sacerdote en Roma y fundó la Compañía de Jesús en 1540. Falleció en 1556 en una humilde celda en la sede de los jesuitas en la capital italiana. Fue canonizado por el Papa Gregorio XV en 1622 y es uno de los santos más venerados en el mundo. En la actualidad se calcula que hay más de 15.000 jesuitas alrededor del globo.

Loyola Shrine in Azpeitia, Basque Country, Spain

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