Evangelio del día: «Hoy hemos visto cosas admirables». Lc5,17-26

¿Se han deteriorado las condiciones laborales para los trabajadores y trabajadoras?

La pregunta que encabeza este escrito es la antesala de otras cuestiones que señalan a quien la formula. Unos siguen preguntando: “Pero… ¿no ha sido así siempre?”; otros, “Pero…¿A dónde vamos ir a parar?. El joven cree que esto es y ha sido así. No hay otras formas de organizar el trabajo. El mayor ve como poco a poco, año tras año (o reforma laboral tras reforma laboral) se van perdiendo ciertas condiciones que fueron acicate de sus “luchas obreras”

Lo cierto es que, hablando siempre del trabajo asalariado, del que depende la persona de su contratación, siempre ha habido unas condiciones laborales cambiantes.

trabajo DecenteHace poco, en concreto el 3 de octubre en nuestra diócesis de Vitoria, celebramos la Jornada del Trabajo Decente. Hoy quiere ser un horizonte por el luchar y trabajar todo lo que significa ese “trabajo decente”. El papa Benedicto XVI, en la Carta encíclica Caritas in veritate, n. 63, utiliza el término “decente” para describir este horizonte. Una característica que apunta el Papa dice: “Significa un trabajo que, en cualquier sociedad, sea expresión de la dignidad esencial de todo hombre y mujer”.

Aún aspiramos a este ideal. Hemos de reconocer que las condiciones laborales se han deteriorado con las últimas reformas laborales. Se han deteriorado aquí, en nuestro contexto más inmediato. Y dicho deterioro lo podemos describir así en sus rasgos principales:

  • Deterioro en la Seguridad Laboral. Un ejemplo claro y llamativo es que cada vez se invierte menos (en tiempo y en dinero) en la preparación y formación de los trabajadores. Tener, o no tener, trab ajadores preparados para el puesto concreto que se les contrata es garantía de productividad y de seguridad laboral; de organización y no de improvisación. Aquí no hago referencia a la preparación escolar y académica; sino a la preparación del trabajador en la misma empresa. Preparación y formación que hoy las empresas (muchas de ellas) no están dispuestas a realizar porque se prioriza unas condiciones laborales que buscan el rendimiento inmediato, por ejemplo, o el máximo rendimiento.
  • Deterioro en la seguridad del trabajador al modificar el tipo de contrato. Son contratos sin estabilidad temporal. No es posible dar seguridad laboral ante contratos temporales y de duración ridícula, o meramente estacionales.
  • Deterioro en los salarios, especialmente en quienes comienzan su vida laboral. Hablar de “trabajadores pobres” es el culmen del deterioro ya que “no se puede vivir aun trabajando”. Este fenómeno se comenzó a conocer hace muchos años, pero ahora se ha agudizado al generalizarse los contratos-basura con contratos-basura.trabajo Decente
  • Deterioro en la protección laboral. El trabajador y la trabajadora ven mermados las condiciones que por enfermedad, accidente u otras cuestiones como el embarazo posibilitan un trabajo bien asentado en la vida personal y familiar
  • Deterioro en la protección post laboral. Los trabajadores que no son activos porque han llegado al límite de la vida laboral también ven el deterioro de sus jubilaciones y pensiones.

Todo este conjunto de elementos hace que podamos afirmar que existe un deterioro en las condiciones laborales; que no ha sido así siempre; que es necesario apostar por un Trabajo Decente. Muchas veces el conjunto de este deterioro conlleva a situaciones extremadamente dolorosas, que unas veces se refleja en la falta de futuro y otras en accidentes mortales en el trabajo

¡Tomemos conciencia de las actuales condiciones laborales y trabajemos por mejorarlas!

 

Luis Antonio Preciado Sáez de Ocáriz
Secretariado Social Diocesano de Vitoria
Equipo de Pastoral Obrera

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