Evangelio del día: «Vosotros sois la luz del mundo». Mt5,13-16

Reflexiona sobre la Navidad y lo que consumimos

La Comisión Diocesana de Ecología Integral comparte una breve pero intensa reflexión de cara a estas fechas donde celebramos la Navidad. Bajo el titulo 'Somos lo que consumimos' te invitamos a leer e interiorizar lo que los miembros de esta sección nos quieren trasladar.

 

SOMOS LO QUE CONSUMIMOS

Toda nuestra organización social se sostiene por un determinado tipo de apropiación de los recursos y energías procedentes de la naturaleza y de lo acumulado a lo largo del planeta durante millones de años. Ello ha permitido la multiplicación de la población humana (somos ya 8.000 millones de personas), de la fabricación de productos, del consumo generalizado y, en última instancia, de las mejoras de nuestras condiciones de vida.

Pero esta particular relación entre lo económico y lo natural no es eterna. El uso intensivo y asimétrico de recursos y energías por parte del modelo actual de producción y consumo, lineal, capitalista y neoliberal, está provocando presiones e impactos ecológicos que llevan al conjunto del metabolismo social fuera de los límites de seguridad del planeta.

Por ello, y a la luz de la triple emergencia que conforman el cambio climático, la pérdida de biodiversidad y la contaminación, señalada por la ONU, o del enfoque de límites planetarios postulado por la comunidad científica, nuestro modelo de producción y consumo necesita una profunda transformación para adaptarse a los límites planetarios. También lo dice el Papa Francisco: “los recursos de la tierra también están siendo depredados a causa de formas inmediatistas de entender la economía y la actividad comercial y productiva. La pérdida de selvas y bosques implica al mismo tiempo la pérdida de especies que podrían significar en el futuro recursos sumamente importantes, no sólo para la alimentación, sino también para la curación de enfermedades y para múltiples servicios” (Laudato si’, n.32)

No rebasar el techo ecológico implica reducir determinados tipos de consumo, sustituir otros y aumentar los necesarios para que las capas más vulnerables de la sociedad alcancen los niveles de aquello que podríamos entender como un suelo social digno.

En un planeta con recursos/bienes naturales finitos y comunes y con una capacidad limitada para asimilar residuos, el modelo económico actual debe ser revisado globalmente, porque sus dos componentes esenciales, producción y consumo, son las dos caras de la misma moneda.

Hay que reducir la dependencia de recursos fósiles mediante una transición energética basada en las energías renovables, implantando una economía circular que disminuya la dependencia de minerales críticos por medio del ecodiseño, la reutilización y la reparación frente a las dinámicas de obsolescencia programada y percibida que han primado hasta ahora en las sociedades industrializadas. Además, la forma en la que nos alimentamos es clave, no sólo para nuestra salud individual, sino también para la del planeta.

El Papa Francisco nos invita a hacer una reflexión y celebrar la Navidad dando un sentido pleno a nuestra vida. Recordemos sus palabras: “hace falta volver a sentir que nos necesitamos unos a otros, que tenemos una responsabilidad por los demás y por el mundo, que vale la pena ser buenos y honestos. Ya hemos tenido mucho tiempo de degradación moral, burlándonos de la ética, de la bondad, de la fe, de la honestidad, y llegó la hora de advertir que esa alegre superficialidad nos ha servido de poco. Esa destrucción de todo fundamento de la vida social termina enfrentándonos unos con otros para preservar los propios intereses, (…) e impide el desarrollo de una verdadera cultura del cuidado del ambiente” (Laudato si’, n. 229)

Busquemos acciones y compromisos cotidianos, sencillos y ejemplarizantes como los que aparecen en el cuadernillo publicado por nuestra Comisión diocesana de Ecología Integral: “Cuidemos nuestra ‘Casa común’. Acciones personales y comunitarias – Zain dezagun ‘denona den Etxea’. Banakako eta elkarteko ekintzak”.

Comisión de Ecología Integral de la Diócesis de Vitoria

Vitoria-Gasteiz, 19 de diciembre de 2022

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