Evangelio del día: «Jesús cura a dos ciegos que creen en él». Mt9,27-31

Último Consejo Presbiteral del año 2019

El Consejo Presbiteral continúa ayudando al Obispo en el fortalecimiento de la identidad evangelizadora de la Diócesis.

El lunes 16 de diciembre se reunió el Consejo Presbiteral de manera ordinaria para tratar temas referidos al gobierno de la Iglesia en Vitoria y para aconsejar al Obispo sobre asuntos importantes diocesanos. Para saber más sobre la composición, tareas y funciones de este órgano, pincha aquí.

Bajo un buen clima de trabajo, empezando a las 10:30h y finalizando con una comida, la reunión comenzó en la capilla de la rectoral con una oración que daba inicio a la jornada y la lectura, por parte del Obispo, de textos extraídos de escritos del Papa Francisco.

D. Juan Carlos recuperó estas líneas que el Santo Padre escribió a los sacerdotes en el 160 aniversario de la muerte del santo cura de Ars: "Estoy convencido de que, en la medida en que seamos fieles a la voluntad de Dios, los tiempos de purificación eclesial que vivimos nos harán más alegres y sencillos y serán, en un futuro no lejano, muy fecundos.¡No nos desanimemos! El Señor está purificando a su Esposa y nos está convirtiendo a todos a Sí. Nos permite experimentar la prueba para que entendamos que sin Él somos polvo. Nos está salvando de la hipocresía y de la espiritualidad de las apariencias. Está soplando su espíritu para devolver la belleza a su Esposa sorprendida en flagrante adulterio". A esto, añade "Dejemos que, al igual que Pedro en la mañana de la pesca milagrosa, el constatar tanto bien recibido nos haga despertar la capacidad de asombro y gratitud que nos lleve a decir: Aléjate de mí, Señor, porque soy un pecador (Lc 5,8) y, escuchemos una vez más de boca del Señor su llamado: No temas, de ahora en adelante serás pescador de hombres(Lc 5,10) porque eterna es su misericordia".

En esa misma misiva del Papa, D. Juan Carlos leyó las partes en las que daba las gracias a los sacerdotes: "Hermanos, gracias por vuestra fidelidad a los compromisos contraídos (...) Gracias por la alegría con la que han sabido entregar sus vidas (...) Gracias por buscar fortalecer los vínculos de fraternidad y amistad en el presbiterio y con vuestro Obispo (...) Gracias por celebrar diariamente la Eucaristía y apacentar con misericordia en el sacramento de la reconciliación (...)". El Obispo finalizó su lectura inicial con estas palabras de Francisco: "Permítanme repetirlo, todos necesitamos del consuelo y fortaleza de Dios y de los hermanos en tiempos difíciles. A todos nos sirven aquellas sentidas palabras de San Pablo a sus comunidades: Les pido, por tanto, que no se desanimen a causa de las tribulaciones (Ef 3,13); Mi deseo es que se sientan animados (Col 2,2), y así poder llevar adelante la misión que cada mañana el Señor nos regala: transmitir una buena noticia, una alegría para todo el pueblo (Lc 2, 10)"

Bajo la reflexión de estas palabras, el Consejo comenzó su trabajo analizando cuatro importantes asuntos. El primero se centró en la Pastoral Rural: se presentó la redacción definitiva del documento “Pastoral en el mundo rural. Líneas evangelizadoras y propuestas de renovación”, en el que se hace un análisis de la situación del mundo rural y se realizan propuestas de acción y de metodología pastoral.

El siguiente punto consistió en la presentación del trabajo realizado por la Comisión para la Transmisión de la Fe. El Consejo Presbiteral se acercó a distintos datos referidos a la práctica religiosa en nuestro territorio. Se pudo ver una primera fotografía de las creencias y religiosidad popular en Euskadi, con datos que se analizaron brevemente. La Comisión encargada de este asunto seguirá trabajando en futuros Consejos con el fin de elaborar propuestas que hagan posible el primer anuncio y mejoren la transmisión de la fe.

El resto de la reunión se centró en distintas informaciones. Se hizo seguimiento de la realización del III Plan Diocesano de Evangelización. Se aludió a los temas que se habían activado en relación a la Línea 4: la constitución de una asociación de Trabajadoras del Hogar, el trabajo realizado por la Comisión de Ecología (se destacó la publicación del folleto “Cuidemos nuestra casa común. Acciones personales y comunitarias”) y por la Comisión de Misiones. Y, en relación a la Línea 1, se comunicó la creación de varias comisiones: la de la remodelación y renovación pastoral de la Diócesis, las de la formación permanente de los laicos/as y de los sacerdotes, la de la eliminación de barreras arquitectónicas en templos e iglesias.

Asimismo se informó de la próxima publicación del Protocolo de prevención y de actuación frente a delitos sexuales. Se anunció que, en próximas fechas, se convocará a una reunión informativa en la que se aborde este tema. Finalmente, se recordó la exigencia de respetar la normativa vigente sobre la protección de datos. Con este fin el obispado ha contratado los servicios de una empresa especializada que acompañará y ayudará a todos los estamentos de la Diócesis a ponerse al día en estos temas.

D. Juan Carlos, antes de finalizar, desgranó la última parte de la carta del Papa a los sacerdotes animando al Consejo a seguir el ritmo y continuar con los trabajos en beneficio de la Diócesis: "Para mantener animado el corazón es necesario no descuidar estas dos vinculaciones constitutivas de nuestra identidad: la primera, con Jesús. Cada vez que nos desvinculamos de Jesús o descuidamos la relación con Él, poco a poco nuestra entrega se va secando y nuestras lámparas se quedan sin el aceite capaz de iluminar la vida (...). La segunda es acrecentar y alimentar el vínculo con vuestro pueblo. No se aíslenlos de su gente y de los presbiterios y comunidades (...). Nuestro tiempo, marcado por viejas y nuevas heridas, necesita que seamos artesanos de relación y de comunión, abiertos, confiados y expectantes de la novedad que el Reino de Dios quiere suscitar hoy. Un Reino de pecadores perdonados invitados a testimoniar la siempre viva y actuante compasión del Señor, porque es eterna su misericordia." El Obispo puso fin a la reunión con estas palabras de Francisco: "Hermanos, una vez más, doy gracias sin cesar por ustedes (Ef 1,16) por vuestra entrega y misión con la confianza que Dios quita las piedras más duras, contra las que se estrellan las esperanzas y las expectativas: la muerte, el pecado, el miedo, la mundanalidad. La historia humana no termina ante una piedra sepulcral, porque hoy descubre la piedra viva (cf. 1 P 2,4): Jesús resucitado. Nosotros, como Iglesia, estamos fundados en Él, e incluso cuando nos desanimemos, cuando sentimos la tentación de juzgarlo todo en base a nuestros fracasos, Él viene para hacerlo todo nuevo. Dejemos que sea la gratitud lo que despierte la alabanza y nos anime una vez más en la misión de ungir a nuestros hermanos en la esperanza. A ser hombres que testimonien con su vida la compasión y misericordia que solo Jesús nos puede regalar".

Antes de la comida y tras el turno de ruegos y preguntas, los miembros del Consejo se emplazaron para la próxima reunión y se desearon una feliz Navidad, expresando también el deseo de fortalecer la comunión en la Diócesis desde las distintas sensibilidades de todos los que la componen.

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