Evangelio del día: «Ésta es la voluntad del Padre: que todo el que ve al Hijo tenga vida eterna». Jn6,35-40

Seis jóvenes siguen al Señor en su vocación a la vida religiosa

El Monasterio de la Visitación, ubicado en el Paseo de las Universidades, acogió en la tarde del pasado domingo 15 de octubre la solemne celebración de la profesión perpetua de María Brígida, desde ayer hermana salesa. La misa estuvo presidida por el Obispo de Vitoria, Mons. Juan Carlos Elizalde. En ella, siguiendo el rito establecido por la Santa Sede para estas ceremonias, el Obispo aceptó la candidatura de esta joven de 32 años tras escuchar el dictamen positivo de la Madre Superiora, Madre Angélica, y la maestra de novicias, hermana María Inés.

Tras la celebración, donde el Coro Claustrum Armonicum puso la música a la misa en la que concelebraron nueve sacerdotes con la ayuda de cuatro seminaristas, el pórtico del templo acogió un picoteo para celebrar esta nueva incorporación.

El lunes anterior cinco eran las jóvenes que oficializaban sus votos permanentes en la comunidad que custodia el Santuario de Estíbaliz. Con la ceremonia en este templo románico, casa de la patrona de Álava y de la Diócesis, presidida también por el Obispo de Vitoria, Inés María, Ruth María, María Leticia, María Rosario y Humille María daban su respuesta afirmativa y voluntaria a pertenecer a la comunidad de las Peregrinas de la Eucaristía y de servir a la Iglesia y a todos los hombres y mujeres en sus necesidades espirituales.

Más de 200 personas asistieron a la misa en la que concelebraron diez sacerdotes y a la que acudieron los fundadores de esta comunidad, Madre Amada y Padre Francesco. Además, en la misma celebración otros cinco religiosos y sacerdotes se adhirieron a la comunidad peregrina: Cristian de María Reina, José de Jesús y María, Rafael María del Sagrado Corazón, Mateo del Espíritu Santo y Pascual María.

Al igual que en la celebración de las hermanas Salesas, el Obispo de Vitoria escuchó el dictamen positivo de las candidatas –y también de los candidatos– para de esta manera aceptar sus votos perpetuos. Tras la celebración, las religiosas de Estíbaliz prepararon una comida para todos los asistentes en la que las cinco jóvenes de entre 25 y 35 años, contaron sus caminos vitales hasta llegar a querer ser religiosa.

Las profesiones perpetuas son celebraciones solemnes donde las candidatas se consagran para toda la vida en una comunidad religiosa. Estas son comparables a un la celebración de un matrimonio o a una ordenación sacerdotal. Después de años de formación la persona decide libremente hacer públicos sus votos de servicio a Dios y a la Iglesia para vivir en pobreza, castidad y obediencia. La religiosa hace sus votos juntando sus manos a las del Obispo y tras este y otros muchos gestos durante la liturgia, firma el libro de actas sobre el altar testificando así su adhesión libre a la comunidad.

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