Vitoria celebra la solemnidad del Corpus de una manera especial

El pasado domingo, 7 de junio, Vitoria celebró la solemnidad del Corpus Christi –que recuerda la presencia real de Jesús en la Eucaristía- en el marco del viaje Apostólico de León XIV a España. Mientras el Papa presidía por la mañana una histórica misa en la Plaza de Cibeles y procesionaba con Jesús Eucaristía por sus inmediaciones, un grupo de personas preparaba la principal celebración diocesana que tendría lugar por la tarde en la capital alavesa.

Así, por primera vez en mucho tiempo y con motivo de la visita papal, Vitoria acogió la fiesta del Corpus a las 18:30h con una Eucaristía presidida por el Obispo de Vitoria, quien viajó desde Madrid para compartir esta fiesta con cientos de personas que acudieron a la Catedral Nueva para la misa y la posterior procesión por el centro de la ciudad.

Tras una emotiva homilía en la que D. Juan Carlos Elizalde refrescó las recientes palabras de León XIV pronunciadas horas antes en Cibeles, comenzaba la procesión del Cuerpo de Cristo en su carroza de plata del siglo XVII y escoltada por los guiones y estandartes de las principales cofradías de la Diócesis de Vitoria. Delante, un grupo de niños y niñas que este año han recibido su Primera Comunión lanzando pétalos de rosa al paso de Jesús Eucaristía, algo que sucedió al salir de este templo neogótico con cientos de pétalos que caían desde el cielo.

Al llegar a la Plaza de la Virgen Blanca, y con el sonoro repique de campanas de la torre de San Miguel, hacía entrada el cortejo compuesto por más de 450 personas, una treintena de sacerdotes, seminaristas y religiosas, todos ellos bajo la atenta mirada de decenas de viandantes que quisieron inmortalizar este momento a través de sus dispositivos móviles. En un altar colocado en las escalinatas de San Miguel, se rezó ante la Sagrada Forma que presidía la plaza. Con muchos fieles arrodillados en la plaza, Mons. Elizalde tomó la Custodia y bendijo a la ciudad de Vitoria-Gasteiz y a todo el territorio diocesano finalizando con un fuerte aplauso de los allí congregados.

Al regreso, por la calle Prado, el silencio de la procesión se rompió en varios momentos con aplausos. La carroza con la Custodia llegó hasta la Concatedral de María Inmaculada, donde hubo un momento final de adoración eucarística en silencio. En suma, una fiesta Corpus Christi especial y con horario cambiado por la visita pontifical a Madrid que busca repetirse en futuras ediciones en este mismo horario y formato.

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