Así fue la peregrinación diocesana por el Jubileo de la Esperanza
Tras cuatro largas e intensas jornadas, ya han regresado a sus hogares los 104 peregrinos que partían de Vitoria el pasado martes rumbo a Roma para celebrar el Jubileo de la Esperanza 2025 convocado por el Papa Francisco e impulsado por el Papa León XIV.

Los romeros alaveses han podido disfrutar de una multitud de eventos de diversa índole, destacando los actos y celebraciones religiosas con el encuentro con el Papa como culmine de todos ellos.
Durante estos cuatro días, la expedición ha podido visitar las basílicas jubilares –San Pablo Extramuros, San Juan de Letrán, Santa María la Mayor y San Pedro del Vaticano– así como los Museos Vaticanos, iglesias barrocas, románicas y de otros estilos y los rincones más famosos de la capital italiana como el Coliseo, la Piazza Navona, los Foros Imperiales, el Panteón o la Fontana di Trevi entre otros muchos, siempre acompañados de una guía en lengua española.



Esta histórica peregrinación jubilar –que sucede cada 25 años– ha sido presidida por el Obispo de Vitoria, D. Juan Carlos Elizalde, acompañado del Vicario General, Carlos García Llata. Como responsables de este amplio grupo, José Antonio Rosado y Albert Verges, ambos miembros de la curia diocesana.
El máximo responsable de la Iglesia alavesa fue quien presidió cada día la Eucaristía en diversos templos y basílicas, mientras que Carlos García Llata lo hizo en la Capilla del Coro de San Pedro del Vaticano ya que el obispo tuvo que ausentarse durante un par de horas para una cita en un dicasterio de la Santa Sede.

Esta “experiencia emocionante, memorable y cautivadora”, tal y como la han definido varios de los peregrinos, ha contado con muchos pequeños detalles desde el propio comienzo del viaje –donde el comandante del vuelo destino Roma dio la bienvenida a bordo por radio a los 104 peregrinos de Vitoria– hasta el final con la entrega de un diploma jubilar en recuerdo de esta peregrinación diocesana.







Un momento de especial impacto para los participantes fue la audiencia con el Papa León XIV, quien recorrió la Plaza de San Pedro en el 'papamóvil' para saludar y bendecir a los más de 15.000 asistentes –las previsiones esperaban en torno a 6.000– que llenaron el epicentro de la Iglesia católica. Los peregrinos alaveses pudieron ver muy de cerca al Santo Padre, con emoción contenida y alguna lágrima por la intensidad del momento.

Tras saludar desde el altar a todos los peregrinos en diversos idiomas, el Papa recibió el saludo del Obispo de Vitoria y mantuvieron un breve encuentro donde ambos recordaron su última reunión hace poco más de un año, cuando el entonces Cardenal Robert Prevost era el responsable del Dicasterio para los Obispos.
Nada más saludarle, León XIV reconoció a Mons. Elizalde, quien le recordó que “lo que allí tratamos siendo Su Santidad cardenal me dio mucha luz para mi pastoreo en Vitoria” algo que “aún sigo teniendo muy presente”. En este primer encuentro con el papa León tras la fumata blanca del pasado mes de mayo, nuestro Obispo le transmitió “la oración y el cariño de toda la Diócesis de Vitoria”.
También el Vicario General, Carlos García Llata, saludó al Pontífice -el primero estadounidense en la historia- al término de este multitudinario encuentro, transmitiéndole unas palabras de afecto en nombre de toda la Diócesis de Vitoria..


Tras esta intensa experiencia llegaron muchas otras como la peregrinación jubilar por la Vía della Conciliazione hasta la Puerta Santa de San Pedro del Vaticano con una cruz de guía jubilar, que fue portada por la mayor parte de los peregrinos rezando y cantando juntos a lo largo de los algo más de 2 kilómetros de recorrido.
Separados por grupos también llegó el turno para la cultura con la visita a los Museos Vaticanos –Capilla Sixtina incluida– o a la Roma barroca –con Piazza Navona y Fontana di Trevi– el Coliseo y Foros Imperiales, el Panteón o la Plaza de España, donde ante el monumento a la Inmaculada, frente a la Embajada de España –la más antigua del mundo– los peregrinos entonaron el himno a la Virgen Blanca, patrona de Vitoria.
El último día tuvo también un momento emotivo al poder visitar la tumba del Papa Francisco y rezar unos minutos ante sus restos. Y es que poco antes de la salida hacia Vitoria, la expedición celebró una misa en Santa María la Mayor, una de las 4 basílicas jubilares romanas y donde descansa el pontífice argentino. San Juan de Letrán fue otro punto de la visita ya que, además, es la Catedral de Roma y considerada "la madre de todas las iglesias del mundo".

Sin duda alguna, y esto es el sentir general de los peregrinos, este viaje a Roma ha sido una experiencia histórica por muchos motivos. El primer de ellos, por estar enmarcada en una cita jubilar universal, que sucede cada 25 años. El segundo, por ser la primera vez que el Obispo de Vitoria saluda en nombre de la Diócesis al Papa León XIV como pontífice; y tercero por la intensidad espiritual de estos cuatro días donde 104 peregrinos alaveses han podido unirse a esta celebración junto a toda la Iglesia Universal formada por más de 1.500 millones de personas.
Las reacciones de decenas de peregrinos coincidían en calificar esta peregrinación como “subidón espiritual, maravillosa experiencia, felicidad extrema o cita fraternal inolvidable”, entre otras. En total, 86 intensas horas que quedarán en la memoria del algo más del centenar de personas que han formado parte de la representación diocesana en Roma.















