La Diócesis de Vitoria recuerda el 3 de Marzo de 1976
Con motivo de los 50 años del 3 de marzo de 1976, la Diócesis de Vitoria, como parte de aquella memoria y también como parte de su futuro, ha rendido homenaje a los 5 obreros, vecinos de Vitoria, que aquel trágico día rubricaron con su sangre las libertades y los derechos de los trabajadores y, por ende, de toda la sociedad en una época convulsa en la que todo el país caminaba hacia un sistema democrático pleno.
De esta manera, rememorando el funeral que acogió la Catedral de María Inmaculada, Madre de la Iglesia por los 5 obreros abatidos hace 50 años, este mismo templo, el más grande de la ciudad, ha sido el escenario para volver a recordarles de manera solemne en una misa a la que acudieron cientos de personas el martes, 3 de marzo de 2026, a las 17:45h. Presidió la ceremonia el Obispo de Vitoria, Mons. Juan Carlos Elizalde, acompañado de sus vicarios episcopales y con la presencia de víctimas, familiares, amigos y representantes institucionales y de entidades sociales y obreras de la Iglesia.
Mons. Juan Carlos Elizalde ha leído íntegramente la homilía que escucharon los miles de vitorianos que llenaron la Catedral Nueva en 1976 añadiendo unas reflexiones suyas para recordar y rendir tributo a las víctimas. El Coro Diocesano ha sido el encargado de acompañar musicalmente esta emotiva celebración.
Así, tal y como hizo la sociedad alavesa en 1976, la Catedral Nueva de Vitoria se convertió en una sola plegaria para traer a la memoria las vidas de Bienvenido Pereda Moral, Francisco Aznar Clemente, Romualdo Barroso Chaparro, Pedro María Martínez Ocio y José Castillo García.


Con esto, la Iglesia de Vitoria, que estuvo en aquellos duros meses apoyando a los trabajadores en sus justas demandas y facilitándoles espacios para reunirse, ha querido seguir acompañando en el dolor a aquellas familias que perdieron a estos 5 jóvenes y a la sociedad vitoriana en su conjunto.
La Diócesis busca así sanar esta herida en nuestra ciudad desde la fe y esperanza cristianas, honrando la memoria de estos obreros, quienes, en los inicios de la Transición, tanto en Vitoria como en decenas de ciudades de España, se jugaron la vida buscando impulsar el trabajo digno, el respeto a toda persona y el diálogo frente a la violencia, valores todos ellos fomentados y compartidos por la Iglesia Universal.




Carta del Obispo de Vitoria,
Mons. Juan Carlos Elizalde,
con motivo de la celebración por el 50 aniversario del 3 de Marzo de 1976
Queridos diocesanos y queridos hermanos de nuestra sociedad alavesa:
El próximo martes, 3 de marzo, la Catedral Nueva acogerá a las 17:45 una Misa In Memoriam por los obreros fallecidos en los trágicos acontecimientos del 3 de marzo de 1976. La Eucaristía será presidida por el obispo de la Diócesis, como lo fue entonces, y concelebrada por sacerdotes de la misma, acompañados de una representación de numerosos laicos corresponsables.
Al acercarnos a esta fecha tan significativa para nuestra ciudad, estas letras mías son para haceros partícipes a toda la sociedad en esta celebración en recuerdo y agradecimiento por las vidas de Bienvenido Pereda Moral, Francisco Aznar Clemente, Romualdo Barroso Chaparro, Pedro María Martínez Ocio y José Castillo García.
Aquella jornada dejó una huella profunda en la memoria colectiva de Vitoria-Gasteiz. Recordar y rezar por quienes perdieron injustamente la vida es un acto propio del cristiano y que habla de humanidad. En este sentido, la Iglesia, que estuvo y estará en la memoria del 3 de Marzo, se suma así a los muchos actos organizados para esta jornada conmemorativa por el 50 aniversario ofreciendo lo que mejor sabe hacer: ser lugar de encuentro sereno, de oración sincera y de testimonio de esperanza en una vida nueva que nunca acaba en la presencia del Señor.
El centro de esta Eucaristía será orar por estos 5 jóvenes obreros, vecinos de nuestra ciudad, injustamente abatidos en una época dura y de cambio en nuestro país.
Por eso, me dirijo de modo especial a los familiares de las víctimas y a quienes aún llevan en su corazón el dolor de aquellos hechos. Vuestra presencia en la Catedral de María Inmaculada será un testimonio de memoria viva y una llamada a no olvidar nunca el valor de cada vida humana.
Animo también a representantes de las instituciones públicas y de la sociedad civil así como al conjunto de la ciudadanía a unirse a esta celebración. La memoria compartida nos ayudará a construir una sociedad más justa y reconciliada.
Esta Eucaristía, tal y como sucedió hace medio siglo, será signo de respeto hacia las víctimas, tal y como lo expresó el pueblo de Vitoria participando de manera multitudinaria en aquel histórico funeral.
Con afecto, os espero.
Mi bendición
+Juan Carlos Elizalde
Obispo de Vitoria

