Evangelio del día: «Lo condenarán a muerte». Mt20,17-28

X Jornada Mundial de Oración contra la Trata de Personas

El jueves 8 de febrero es la festividad de Santa Josefina Bakhita y Jornada Mundial de Oración y Reflexión contra la Trata de Personas. Y es que ambas están unidas. Esta santa africana fue esclavizada y tratada como mera mercancía, por lo que la Iglesia quiere que en su día recordemos esta dura realidad por la que pasan millones de personas en la actualidad.

La Diócesis de Vitoria recordará a esta santa y a todas las personas que hoy sufren esta dolorosa realidad con una vigilia de oración el mismo jueves 8 de febrero a las 19:30h en la Capilla Pública del Seminario de Vitoria.

Por ello, desde el Departamento de Trata de la Conferencia Episcopal Española, de la que nuestro Obispo de Vitoria es responsable, ha preparado diversos materiales para la celebración de este día, todos disponibles en este enlace a la revista especial de la Jornada Mundial.

Mons. Juan Carlos Elizalde ha escrito una carta por esta jornada que aquí compartimos íntegramente:

Celebramos cada año, desde el 2015, la Jornada Mundial de Oración y Reflexión contra la Trata de Personas el 8 de febrero, festividad de Santa Josefina Bakhita. Una jornada que tiene como objetivo visibilizar la realidad de la trata y concienciar de la gravedad de este problema, así como invitar a la reflexión sobre las causas y las situaciones de violencia que afectan a muchas personas, para poder ofrecer respuestas concretas que contribuyan a que esta lacra desaparezca.

El tema central para esta décima edición de la Jornada es “Caminando por la dignidad”, el mismo que en 2023 y que fue elegido por un grupo internacional de jóvenes, comprometidos en la lucha contra la trata de personas. Este año se le añade un subtítulo: “escuchar, soñar y actuar”, lo que supone una llamada al compromiso y a la acción, asumido por los jóvenes representantes de diferentes organizaciones internacionales, reunidos en Roma en febrero de 2023.

Este año, se extiende la invitación a todos los jóvenes del mundo a unirse a este viaje, en el que se camina por la dignidad de las personas y, de forma especial, por la celebración del décimo aniversario de la Jornada Mundial de Oración y Reflexión contra la Trata de Personas.

Todos estamos llamados a apoyar este compromiso en favor de la dignidad humana. Juntos, nos embarcamos en un camino sinodal para escuchar profundamente lo que sucede a nuestro alrededor.

En la presentación del tema se nos propone “una invitación para todas las personas de buena voluntad, jóvenes y niños, personas de diferentes creencias religiosas y tradiciones, culturas y generaciones. Juntos en este viaje, como peregrinos de la dignidad humana, con esperanza, sueños y acciones contra todas las formas de explotación y trata de personas.”

La vigilia de oración que se nos propone desde Roma, nos muestra realidades complejas que afectan a millones de personas en diversos países y regiones, generando múltiples crisis que provocan situaciones de gran vulnerabilidad, escenario propicio para el tráfico y la trata de personas. El caso del Sahel es un ejemplo: En Burkina Faso, Camerún, Chad, Gambia, Guinea, Malí, Mauritania, Níger, Nigeria y Senegal se ha tejido una enmarañada red de tráfico en el Sahel, que se extiende casi 6.000 kilómetros desde el océano Atlántico hasta el mar Rojo y alberga a más de 300 millones de personas. La ONU describe el Sahel como una región en crisis: sus habitantes son presa de la inseguridad crónica, las perturbaciones climáticas, los conflictos, los golpes de Estado y el auge de las redes criminales y terroristas. –Tráfico en el Sahel: armas, gas y oro (unodc.org)–.

El tráfico de migrantes es un delito trasnacional, que pone en peligro la vida y la seguridad de las personas que quieren o necesitan migrar para escapar de la violencia o la pobreza. El abuso y la explotación, la trata de personas son los riesgos a los que se exponen estas personas que migran, que con facilidad caen en manos de las mafias y redes de trata de personas y tráfico de inmigrantes. Muchos de ellos pierden la vida en el camino, en el mar, en el desierto.

Sin acabar el 2023 se ha dado a conocer el contenido de un acuerdo político entre las distintas instituciones de la UE denominado 'Pacto de Migración y Asilo'. Es una oportunidad perdida para mejorar políticas y leyes vigentes respecto a la acogida y protección de migrantes y refugiados en Europa. No encontramos en el texto un pacto con una visión integral centrada en la persona y el bien común, sino un pacto para el control y la externalización de las fronteras. Para lo cual, resultan preocupantes los medios y prácticas que este Pacto quiere legitimar, tales como: permitir la detención de niños a partir de los 6 años, acelerar los procedimientos de asilo en detrimento del análisis profundo de cada solicitud, permitir una solidaridad a la carta entre países, reforzar los sistemas de identificación con datos biométricos, la confusión en el uso de conceptos jurídicos indeterminados como “crisis” o “instrumentalización” que pueden suponer una utilización interesada de los mismos, destinar dinero a gobiernos de terceros países sin garantías de que en ellos se respeten los derechos humanos.

Creemos que no se han abordado con rigor a nivel de la UE las alternativas que, tanto la Iglesia como tantos otros actores sociales, vienen promoviendo y pueden resultar más eficaces que las prácticas vigentes: en lugar de excusarse en el “efecto llamada”, contribuir a evitar las guerras y hambrunas promoviendo el desarrollo de las poblaciones locales y así poner el foco sobre los “efectos salida”. En lugar de agitar el miedo al migrante con fines electoralistas, desmontarlo con la verdad y apelando a valores humanos o religiosos. En lugar de justificarse en la lucha contra las mafias, invertir en lo que más puede restarles poder, el establecimiento de vías legales y seguras para una migración ordenada, habilitando corredores humanitarios cuando sea necesario y coordinando políticas entre las diferentes administraciones y países.

Acudimos a Santa Josefina Bakhita para que su ejemplo sostenga nuestra esperanza. Dios puede abrirse paso en un corazón humano condenado a la esclavitud. Y el perdón generoso puede recuperar la dignidad perdida de hermanos sacrificados al bienestar cómplice. Su perdón nos empuja a seguir luchando contra la lacra de la trata, invisibilizada en el fenómeno migratorio.

+ D. Juan Carlos Elizalde Espinal
Obispo de Vitoria

Presidente de la Subcomisión Episcopal para las Migraciones y Movilidad Humana Responsable del Departamento de Trata de Personas

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