Evangelio del día: «Lo de la tierra buena son los que escuchan la palabra, la guardan y dan fruto perseverando». Lc8,4-15

Homilía del Obispo de Vitoria en el Castillo de Javier

El Obispo de Vitoria, Monseñor Juan Carlos Elizalde, ha sido invitado a participar en esta segunda Javierada. Y lo hizo este sábado 11 de marzo presidiendo la misa ante los muchos jóvenes que se encontraban en la explanada del Castillo de Javier.

La Eucaristía en Javier comenzó a las 17:00h y en ella D. Juan Carlos Elizalde se dirigió a todos los presentes con estas palabras que a continuación compartimos.

 

HOMILIA DEL OBISPO DE VITORIA
MONSEÑOR JUAN CARLOS ELIZALDE

MISA DEL 11 DE MARZO, SEGUNDA JAVIERADA

Queridos peregrinos de Javier: el pozo de la explanada del castillo es hoy el pozo de Sicar y tú y yo somos hoy, la samaritana. Lo dice el papa Francisco en su Carta Apostólica sobre la liturgia: “Yo soy la samaritana… El Señor Jesús continúa perdonándonos, curándonos y salvándonos con el poder de los sacramentos.” Genial el lema de este año: “Javier… encuentros que dan vida.”

1.- Tu sed te ha traído a Javier. Lo dicen los poetas. Luis Rosales: “De noche iremos, de noche, que para encontrar  la fuente, sólo la sed nos alumbra.” Antonio Machado: “¿Para que nos sirve esa sed que llevamos agarrada a nuestro corazón?”  O el gran San Juan De la Cruz: “Qué bien sé yo la fonte que mana y corre, aunque es de noche.” Lo dicen los salmos que rezamos: “Tengo sed de Ti, como tierra reseca ( Sal 143.6); Mi alma está sedienta de Ti, mi carne tiene ansia de Ti, como tierra reseca, agostada, sin agua ( Sal 63,2).

Somos seres sedientos e insatisfechos. Aún los más felices, percibimos “una cierta insatisfacción dentro de la satisfacción.” ¿Quién no pediría más a la familia, a los amigos o a la Iglesia? Todos llevamos una promesa de felicidad en el fondo del corazón y no estamos dispuestos a renunciar a ella. Por eso peregrinamos a Javier. “Javier… encuentros que dan vida”, para los que queremos vivir una felicidad mayor. A Javier la sed le llevó hasta las costas de China.

Aquella mujer de los cinco maridos también tenía sed, pero no era muy consciente. Por eso el inicio del encuentro con Jesús fue un desencuentro. Jesús le habla desde las tripas, desde el corazón y ella desde el escaparate y la apariencia. 

+ -«Dame de beber.» -«¿Cómo tú, siendo judío, me pides de beber a mí, que soy samaritana?»

+ -«Si conocieras el don de Dios y quién es el que te pide de beber, le pedirías tú, y él te daría agua viva».-«Señor, si no tienes cubo, y el pozo es hondo, ¿de dónde sacas el agua viva?; ¿eres tú más que nuestro padre Jacob, que nos dio este pozo, y de él bebieron él y sus hijos y sus ganados?»

+ -«El que bebe de esta agua vuelve a tener sed; pero el que beba del agua que yo le daré nunca más tendrá sed: el agua que yo le daré se convertirá dentro de él en un surtidor de agua que salta hasta la vida eterna.»-«Señor, dame esa agua: así no tendré más sed, ni tendré que ve­nir aquí a sacarla».

+ -«Anda, llama a tu marido y vuelve.” “No tengo marido».

Jesús le dice:

-«Tienes razón, que no tienes marido: has tenido ya cinco, y el de ahora no es tu marido. En eso has dicho la verdad». Y a partir de ahí comienzan a entenderse. Porque aterrizan en lo personal, que es lo que te ha traído a Javier. 

2.- A la gente más generosa y buena, le puede costar más aterrizar, porque está más preocupada por la sed de los otros que por su propia sed. ¿Qué pinta tendremos cuando tan poca gente quiere beber del “agua viva” que les ofrecemos?  “Javier… encuentros que dan vida”, para los que tenemos responsabilidades porque se nos confía personas. La gente se convertía ante Javier porque intuían que vivía de la fuente.

Y no cualquier agua puede apagar la sed, como hoy se nos está tratando de convencer, por las leyes que estamos aprobando. El náufrago está rodeado de agua y muere de sed. Es una imagen de nuestra cultura, la que estamos “pariendo“ nosotros. No dejéis que manipulen a vuestros niños. No permitáis que confundan a vuestros adolescentes. Que no jueguen con vuestros jóvenes engañándoles. No consintáis que a vuestros ancianos les quiten las ganas de vivir. Nos están vendiendo humo.

Deseos canijos, imposibles de saciar, tienen reprimidos los grandes y auténticos deseos del corazón humano. 

Las crisis vitales, cuando la insatisfacción nos ahoga, son ocasión para ahondar en el corazón. Cuenta un monje en África que el pozo de ocho metros que tenía el monasterio, les envenenaba al dos por tres porque filtraba las impurezas del terreno, y se secaba cuando más lo necesitaban. Lograron, con muchas colaboraciones, hacer una prospección de ochenta metros. Y ya nunca se secó y su agua era pura y fresca. Sin ayuda no podemos sobrevivir en las crisis. También en África, otro religioso contaba que no le dejaron dormir, porque toda la noche habían estado bailando, cantando y celebrando. Tenían que recorrer muchos kilómetros para traer un agua de dudosa calidad y, también con muchas ayudas, habían hecho una prospección y ¡habían encontrado agua abundante y limpia! ¿Sabéis dónde? ¡En el centro de la aldea! Muchos cristianos buscan respuestas muy lejos y el agua viva está en el centro de la aldea, en el corazón de la Iglesia, en sus sacramentos, en la Palabra, en la comunidad.  “Javier… encuentros que dan vida”, para los hermanos en crisis vitales.

3.- ¿Sabéis cuál es la gran novedad, hoy, en el pozo del castillo de Javier? ¡Que el que más sed tiene, es el Señor! ¡Dios tiene sed de ti! “Quien pedía de beber, tenía sed de la fe de esa mujer”, escribe san Agustín. Y en otro lugar: “Con las palabras: Tengo sed -en la cruz-, reclama la fe de los suyos” Lo rezaremos en el prefacio de la misa de hoy: Jesús, “al pedir agua a la samaritana, ya había infundido en ella la gracia de la fe, y si quiso estar sediento de la fe de aquella mujer fue para encender en ella el fuego del amor divino”. La fuente ha acudido al sediento y es mayor que la sed. Podemos leer en el Catecismo de la Iglesia católica (n 25660)” Jesús tiene sed, su petición llega desde las profundidades de Dios que nos desea. La oración, sepámoslo o no, es el encuentro de la sed de Dios y de la sed del hombre. Dios tiene sed de que el hombre tenga sed”.

En todas las capillas de Santa Teresa de Calcuta, junto al Crucifijo, aparecen las palabras “Tengo sed”. Jn 19,28. Las escuchó del moribundo que murió en sus brazos en la estación de ferrocarril en Calcuta y las volvió a escuchar del Crucificado de su capilla, poco después, al llegar a casa. El que más sed tuvo, el más humano, Jesús, es fuente de agua viva. De su costado, abierto por la lanza, salió sangre y agua, los sacramentos de la Iglesia. Ésta es la novedad: ¡El más humano, el que mejor te entiende y más te quiere, es Dios! ¡Y tú, de lo que tengas sed, si hay fidelidad, serás fuente!

No te desanimes. No te vayas de Javier sin saborear las palabras que Jesús le dice a Madre Teresa. Son para ti: “TENGO SED DE TI. Si, esa es la única manera en que apenas puedo empezar a describir mi amor. TENGO SED DE TI. Tengo sed de amarte y de que tú me ames. Tan precioso eres para mí que TENGO SED DE TI. Ven a Mí y llenaré tu corazón y sanaré tus heridas. TENGO SED DE TI. Si te sientes de poco valor a los ojos del mundo, no importa. No hay nadie que me interese más en todo el mundo que tú. TENGO SED DE TI. Abrete a Mí, ven a Mí, ten sed de Mí, dame tu vida. Yo te probaré lo valioso eres para Mi Corazón.

“Aquesta eterna fonte está escondida en este vivo pan por darnos vida, aunque es de noche.

Aquesta viva fuente que deseo, en este pan de vida yo la veo, aunque es de noche.” San Juan de la Cruz nos invita a saciarnos de esta fuente que mana en esta Eucaristía de Javier, en la de cada día y sobre todo en la de cada domingo.  “Javier… encuentros que dan vida”, para quien desea vivir de la Eucaristía y desvivirse por los hermanos.

“El agua que yo te daré se convertirá dentro de ti en un surtidor de agua que salta hasta la vida eterna”. La samaritana lo percibió. “La mujer entonces dejó su cántaro, se fue al pueblo y dijo a la gente: Venid a ver un hombre que me ha dicho todo lo que he hecho; ¿será éste el Mesías?”

Termino con unas palabras del papa Francisco “En este Evangelio hallamos también nosotros el estímulo para «dejar nuestro cántaro», símbolo de todo lo que aparentemente es importante, pero que pierde valor ante el «amor de Dios». ¡Todos tenemos uno o más de uno! Yo os pregunto a vosotros, también a mí: ¿cuál es tu cántaro interior, ese que te pesa, el que te aleja de Dios?” dice el Papa.

Deja tu cántaro en Javier y ¡a la misión! ¡A tu casa! ¡A tu trabajo! ¡A tu gente! Porque también tienen sed, aunque no se enteren mucho, como la samaritana al principio. ¿Qué te está pidiendo el Señor?

Roguemos a la Virgen María y a San Francisco de Javier que nos ayuden a ser valientes para dar testimonio de nuestra sed y de nuestra fe.

11 de marzo, a las 17:00h, en la explanada del Castillo de Javier.

Puedes descargar aquí la homilía en PDF.

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