Evangelio del día: «Vendrán muchos de oriente y occidente al reino de los cielos». Mt8,5-11

Comunicado ante el derribo de la Cruz de Ganalto

Ante el conocimiento del derribo de la Cruz de Ganalto en la noche del 27 de junio de 2022, el Obispado de Vitoria emite el siguiente comunicado.

La Cruz es símbolo universal y perenne de perdón y de entrega de la vida. La Cruz fue el camino de Jesús hacia la victoria sobre la muerte, el odio y el pecado. Para los cristianos, Cristo rescató a la Humanidad entera de la oscuridad y del abismo.

El cristiano lleva la propia cruz como la llevó el Señor camino al Calvario, con la certeza de que ello nos llevará a entender el sentido de la vida y su significado trascendental.

Derribar una cruz colocada por nuestros ancestros, quienes, movidos por su devoción y su fe, quisieron que perdurase para las generaciones venideras, es querer derribar del corazón humano la sabiduría con que nuestros mayores han asumido las dificultades de la vida. Atacar una cruz es querer enterrar el amor entre semejantes para dejarnos huérfanos, enfrentados y sin capacidad de asumir nuestra pluralidad y nuestras diferencias.

En la civilización cristiana la cruz es símbolo de trascendencia y eternidad. Sin cruz perdemos nuestros orígenes y nuestra identidad. Allí donde está la cruz hay reconciliación y comunión. Allí donde vemos una cruz hay civilización capaz de amar y ser amada. Allí donde esta la cruz hay una historia colectiva de fraternidad y de futuro. La cruz es para el pueblo alavés símbolo propio que cohesiona nuestra historia, nuestro presente y nuestro futuro con la fe enraizada en este suelo, en nuestras cimas y en nuestros templos.

Las raíces de nuestra tierra están, pues, íntimamente ligadas a la cruz. Son parte de nuestra herencia, parte de nuestra cultura y parte de nuestro ser, en su versión más profunda y espiritual. La cruz da respuesta a nuestras búsquedas y quien quiera ocultarla está ocultando nuestro propio ADN, una riqueza en este cruce de civilizaciones.

La Cruz de Ganalto no está ligada a ninguna ideología política pues la cruz pertenece a toda la Humanidad. Los vecinos de las localidades de la Sierra de Badaia colocaron en el año 1900 por primera vez una cruz donde esta noche ha sido atacada. Solamente desde la intolerancia, el odio y la violencia se puede responder de esta manera. Quienes por motivos ideológicos son incapaces de convivir y lo único que les mueve es querer borrar nuestra identidad y nuestra fe, deben recapacitar, ampliar su mentalidad y cambiar de conducta, pues la destrucción salvaje no tiene cabida en nuestra sociedad en pleno año 2022.

Frente a ello, el Obispado de Vitoria muestra su preocupación y condena esta agresión al símbolo más representativo del cristianismo; apela a su reconstrucción lo antes posible; pide se fomente en las instituciones educativas, medios de comunicación, redes sociales y en las familias el respeto a las creencias religiosas, en este caso a las de parte del pueblo alavés; y llama al respeto y a la fraternidad entre personas dentro de la pluralidad.

Mirar a la cruz es mirar el camino que recorrió Jesús hace más de veintiún siglos y que muchos queremos recorrer en este mundo para llegar a una entrega de la vida  en favor de los crucificados de la tierra hoy. Respetar la cruz es respetar el mensaje del Evangelio de Jesús, más necesario que nunca ante un mundo ensombrecido por guerras y dramas humanitarios.

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