Evangelio del día: «¡Felicitadme!, he encontrado la oveja que se me había perdido». Lc15,3-7

No ha enviado su Hijo al mundo para condenar sino para perdonar

  • Un laico/a como tú

El diálogo de Jesús con Nicodemo deja bien claro el plan de Dios: No ha enviado a su Hijo al mundo para condenarlo, sino para que el mundo se salve por él.

Quienes hemos experimentado en el encuentro con Jesús el gozo del perdón de Dios, que no lleva cuentas del mal, nos sentimos impulsados a ser instrumentos de paz y reconciliación en nuestra vida personal y en medio de la sociedad.

El bien común consiste en lograr para todos unas condiciones de vida en las que cada persona y cada grupo social pueda desarrollar plenamente su propia dignidad humana. La búsqueda del bien común es tarea que los cristianos hemos de compartir con hombres y mujeres de cualquier identidad y creencia.

Los discípulos de Jesús, continuadores de su misión en el mundo, proclamamos el Evangelio de la paz, dispuestos a colaborar con todos para alcanzar ese bien universal de tanto valor.

No ha enviado a su hijo al mundo para condenar sino para perdonar (Jn 3, 14-21). Mirarte y percibirte en toda la realidad, levantando y dando vida a todo... a todas y todos. Mirarte y hacer como tú, apasionadamente. ¡Salvarlo todo y a todos!

Información

Material correspondiente al 11 de marzo de 2018, Domingo IV Cuaresma.

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