Evangelio del día: «Trabajad no por el alimento que perece, sino por el alimento que perdura para la vida eterna». Jn6,22-29

La Virgen de la Soledad en la Vera-Cruz estrena diadema y manto

Los pasos de la Semana Santa vitoriana comienzan a ponerse a punto. Son muchas las personas que voluntariamente donan tiempo y dinero para que las imágenes, muchas de ellas de enorme valor artístico, sigan hablando de la Pasión del Señor por calles de Vitoria los días santos.

En este contexto, el Jueves Santo de 2024 traerá una novedad. La imagen de Nuestra Señora de la Soledad en la Vera-Cruz, que sale desde la parroquia de Nuestra Señora de los Desamparados, lucirá, por una parte, nueva diadema, más vistosa y grande que la anterior, y por otra, un nuevo manto procesional que amplía considerablemente la longitud de anteriores telas.

Ambos, son fruto de donaciones anónimas de cofrades de Nuestra Señora de la Soledad en la Vera+Cruz de Vitoria-Gasteiz. Los bordados del manto han sido cosidos a mano por cofrades de la Vera+Cruz, mientras que la diadema de plata es obra del orfebre linense residente en Sevilla, José Ismael Moya Bos.

Así, el 28 de marzo, esta imagen de Nuestra Señora que sale cada Jueves Santo, portará estas dos novedades por las calles del centro de la ciudad.

Para bendecir la imagen de Nuestra Señora de la Soledad en la Vera-Cruz –con su nuevo manto procesional y su nueva diadema– la céntrica iglesia de "los Desamparados", que la custodia durante todo el año, acogió el pasado sábado 9 de marzo una Misa presidida por el Obispo de Vitoria. La Eucaristía fue precedida por la exposición del Santísimo y el rezo del Santo Rosario.

Además, esta celebración contó con la participación del Coro Diocesano San Prudencio.

La imagen de Nuestra Señora de la Soledad de la Vera-Cruz fue donada de manera altruista en 2012 por la parroquia donostiarra San Francisco Javier a la cofradía vitoriana que lleva su nombre.

El recordado sacerdote, experto en arte, D. Alberto González de Langarica vio en esta Virgen vestidera o "de candelero" el hacer del gran escultor bilbaíno Quintín de Torre. Este hecho, que hasta la fecha no ha podido constatarse, dataría la imagen a finales del siglo XIX o inicios del XX. También se ha comentado en diversas ocasiones que esta Virgen Dolorosa perteneció a la Catedral donostiarra del Buen Pastor antes de ser trasladada a la "joven" parroquia de San Francisco Javier, en el barrio de Bidebieta.

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