Evangelio del día: «Ésta es la voluntad del Padre: que todo el que ve al Hijo tenga vida eterna». Jn6,35-40

"La unidad prevalece sobre el conflicto". Homilía del Obispo

  • Prepararse, en esta tierra, para la secularización exige sacerdotes santos y sabios, seglares audaces y formados y consagrados luminosos.

A continuación, reproducimos las palabras pronunciadas por el Obispo de Vitoria, Mons. Juan Carlos Elizalde, en la homilía de la Solemne Eucaristía del Espíritu Santo celebrada, con motivo de la inauguración oficial del Curso 2023-24 de la Facultad de Teología, en la Capilla Pública del Seminario diocesano el pasado viernes 29 de septiembre.

«Hubo un combate en el cielo: Miguel y sus ángeles combatieron contra el dragón, y el dragón combatió, él y sus ángeles. Y no prevaleció y no quedó» (Ap. 12,7).

«¿Por haberte dicho que te vi debajo de la higuera, crees? Has de ver cosas mayores» (Jn. 1,50).

La vida es tensión, lucha y conflicto pero tiene sentido, cabe la armonía y la plenitud.

«Oh Dios, que con admirable sabiduría distribuyes los ministerios de los ángeles y de los hombres, concédenos, por tu bondad, que nuestra vida esté siempre protegida en la tierra por aquellos que te asisten continuamente en el cielo». Hemos rezado en la oración colecta.

Esta Eucaristía de Inicio de Curso en nuestra Facultad visibiliza la pluralidad, diversidad y riqueza de la realidad que albergan los muros de nuestro Seminario. Profesores, trabajadores y alumnos; rectores, formadores y comunidad educativa. Sacerdotes religiosos y seculares, diocesanos todos; seminaristas del seminario histórico y del Redemptoris Mater, religiosos y laicos. Basta fijarse en esta celebración litúrgica presidida por el Obispo: presbíteros y diácono; lectores laicos y acólitos religiosos y seminaristas; y un pueblo de Dios plural, maduro y formado.

En este proceso sinodal, el bautismo en el centro de la Iglesia y todas las concreciones posteriores que cuajan en las distintas vocaciones en la Iglesia, con distintos carismas y acentos. Pedimos la “admirable sabiduría de Dios que distribuye los ministerios".

Santa Catalina de Siena en el capítulo 7 del 'Diálogo' pone en boca de Jesús: “Muchas gracias, dones y otras cosas espirituales las he dado tan diversificadamente, no las he puesto todas en uno, para que por fuerza os veáis obligados a ejercitar la caridad unos con otros. Quise que unos tuvieran necesidad de los otros y fueran mis administradores en el reparto de las gracias y dones que han recibido de mí”. Así que aquí todos somos administradores unos para otros y todos en caridad.

Los cuatro criterios del papa Francisco en Evangelii Gaudium dan luz a nuestra Facultad de Teología en este principio de curso.

1.- La unidad prevalece sobre el conflicto

Con las imágenes del Papa en Marsella: "Somos mar de cinco costas como el Mediterráneo, un lago de Tiberiades ampliado, Galilea de los gentiles. Tantas edades, diócesis, razas, países, culturas y sensibilidades, mucha riqueza y muchos conflictos". Lo que el Papa considera riqueza en el Mediterráneo también lo consideramos nosotros en nuestra Diócesis.

«El conflicto no puede ser ignorado o disimulado. Ha de ser asumido. Pero si quedamos atrapados en él, perdemos perspectivas, los horizontes se limitan y la realidad misma queda fragmentada. Cuando nos detenemos en la coyuntura conflictiva, perdemos el sentido de la unidad profunda de la realidad» (226).

Investigar y trabajar pastoralmente, estudiar y colaborar como sacerdotes. Aprender el idioma y mantener las raíces. Nunca había habido un examen de castellano y sin él imposible la evangelización porque generaríamos funcionarios para el culto. Prepararse, en esta tierra, para la secularización que también está llegando a todos los rincones del planeta, exige sacerdotes santos y sabios, seglares audaces y formados y consagrados luminosos.

Hay conflicto y todos estamos invitados a dar lo mejor de nosotros mismos. Imposible convivir sin herirnos y eso supone procesos de reconciliación, curación y cercanía. «Con corazones rotos en miles de fragmentos será difícil construir una auténtica paz social. La diversidad es bella cuando acepta entrar constantemente en un proceso de reconciliación» (229).

2.- El tiempo es superior al espacio

«Este principio permite trabajar a largo plazo, sin obsesionarse por resultados inmediatos. Ayuda a soportar con paciencia situaciones difíciles y adversas, o los cambios de planes que impone el dinamismo de la realidad. Es una invitación a asumir la tensión entre plenitud y límite, otorgando prioridad al tiempo. Darle prioridad al tiempo es ocuparse de iniciar procesos más que de poseer espacios. Nada de ansiedad, pero sí convicciones claras y tenacidad» (223).

Ya no hay relevo sacerdotal y ya no podemos llegar donde llegábamos antes, pero tampoco hay la demanda de otros tiempos. Estamos cavando, abonando y regando un terreno donde la familia no ha sembrado ni engendrado la fe y el resultado es deprimente, se nos decía en las Jornadas Pastorales. Nos toca sembrar, es el tiempo del primer anuncio, estamos iniciando procesos, es la pastoral de la conversión.

Y aquí no da igual todo. Hay brotes verdes en Vitoria. Más allá de la pastoral de mantenimiento, hay gente que está cambiando de forma de vivir, hay gente que está descubriendo a Cristo en su vida adulta, hay familias que están redescubriendo el sacramento de la penitencia, la eucaristía o la adoración. La Facultad de Teología no puede ser ajena a estos procesos. No puede decepcionar la sed de sentido de estas nuevas comunidades. Sin ansiedad pero con tenacidad, como dice el Papa.

«La parábola del trigo y la cizaña (cf. Mt 13,24-30) señala un aspecto importante de la evangelización que consiste en mostrar cómo el enemigo puede ocupar el espacio del Reino y causar daño con la cizaña, pero es vencido por la bondad del trigo que se manifiesta con el tiempo» (225).

3.- La realidad es más importante que la idea

Ni la idea nostálgica de lo que fuimos, ni la Iglesia de diseño que sólo está en tu cabeza de lo que debería ser y no es. La cruda realidad se impone, la realidad es tozuda y nos abre los ojos. Sacerdotes jóvenes, matrimonios ilusionados y consagrados en formación, hoy aquí y ahora, se topan con la cruda realidad de la vida cristiana en esta Iglesia de Vitoria.

«El criterio de realidad, de una Palabra ya encarnada y siempre buscando encarnarse, es esencial a la evangelización. Nos lleva, por un lado, a valorar la historia de la Iglesia como historia de salvación, a recordar a nuestros santos que inculturaron el Evangelio en la vida de nuestros pueblos, a recoger la rica tradición bimilenaria de la Iglesia, sin pretender elaborar un pensamiento desconectado de ese tesoro, como si quisiéramos inventar el Evangelio» (233).

Es el momento de la personalización, de dar la mejor respuesta al Señor aquí y ahora. Pero imposible sin el acompañamiento, sin la dirección espiritual y sin el sacramento de la penitencia. Sólo nos encontramos con nuestra realidad cuando contrastamos con alguien, cuando nos vaciamos en alguien, cuando nos pueden decir una palabra salvadora desde la intimidad de la confidencia. Jesús se fue encontrando con Natanael, con Pedro y Andrés, con Santiago y Juan. No bastó su palabra o su idea. No se comienza a ser cristiano por una gran idea sino por un encuentro, repetía Benedicto XVI. El mar y el puerto necesitan el faro, decía el papa Francisco en Marsella.

Nuestros seminaristas disponen de cuatro directores espirituales, en servicio también para sacerdotes estudiantes y para quien lo desee. Imposible crecimiento real sin el acompañamiento personalizado. Religiosos en formación y seminaristas lo saben muy bien. Pero tú, sacerdote estudiante, sacerdote de Vitoria, profesor de la facultad, agente de pastoral, ¿quién te acompaña? ¿con quién contrastas tu vida? ¿cada cuánto te confiesas? A mí me ha costado años retomar el acompañamiento habitual del que disfrutaba en Navarra. Y lo digo preocupado, porque no es nada fácil en nuestra Diócesis. Sin acompañamiento la idea puede ser más importante que la realidad y esto es un drama.

4.- El todo es superior a la parte

Está claro que uno de los peligros mayores hoy es el individualismo. Nos concebimos a menudo solos. Y si somos cristianos, somos convocados con los hermanos, somos enviados, somos en comunidad y somos para el mundo. El proceso sinodal nos está abriendo a la corresponsabilidad, al diálogo y al enriquecimiento mutuo. Los sacerdotes nos tenemos que preparar para un nuevo estilo de presidencia. Los laicos se tienen que formar teológicamente si quieren dejar de ser los hermanos pequeños. Y los consagrados tienen que resplandecer si quieren remitir a Alguien.

El seminario es un presbiterio en gestación y el presbiterio es el seminario de la formación permanente. Vivir la unidad en el presbiterio y en la diócesis es más importante que dejarme absorber a solas por mi trabajo. Saber quién soy, quién me envía y qué hace en mí, es más importante que lo que yo haga y lo que yo decida a solas y con mis fuerzas. Y el indicador, el termómetro es el afecto. ¿te quieren? ¿quieres tú? ¿aumenta el afecto en tus colaboradores, en tu comunidad, en la fraternidad sacerdotal? Las palabras que pronuncias ¿son cálidas, sanadoras, animosas, alentadoras? O ¿son frías, críticas, paralizantes y sin esperanza? “Amaos unos a otros como yo os he amado”. Sólo desde ahí crecemos y las partes no tapan el todo. En este trabajo arduo de la evangelización, tus sentimientos ¿son habitualmente gozosos, esperanzadores, positivos?, ¿o son sentimientos negativos, oscuros y tristes, habitualmente?

«El todo es más que las partes, y también es más que la mera suma de ellas. Entonces, no hay que obsesionarse demasiado por cuestiones limitadas y particulares. Siempre hay que ampliar la mirada para reconocer un bien mayor que nos beneficiará a todos. Pero hay que hacerlo sin evadirse, sin desarraigos. Es necesario hundir las raíces en la tierra fértil y en la historia del propio lugar, que es un don de Dios. Se trabaja en lo pequeño, en lo cercano, pero con una perspectiva más amplia. Del mismo modo, una persona que conserva su peculiaridad personal y no esconde su identidad, cuando integra cordialmente una comunidad, no se anula sino que recibe siempre nuevos estímulos para su propio desarrollo. No es ni la esfera global que anula ni la parcialidad aislada que esteriliza» (235).

Ayer dos hermanos sacerdotes hablaban a los sacerdotes estudiantes en la tertulia de la cena sobre nuestra diócesis misionera, otros lo harán sobre la identidad vasca de nuestra tierra y otros sobre el carácter alavés y otras peculiaridades. Nos ayudamos unos a otros porque el todo es superior a la parte. La Facultad de Teología contribuye desde la transdisciplinariedad y la transversalidad.

“Que nuestra vida esté siempre protegida en la tierra por aquellos que te asisten continuamente en el cielo”. Lo hemos pedido en la oración colecta. Nuestra vida es valiosa, maravillosa, única e irrepetible, está protegida y la queremos seguir cuidando, que así sea.

Amén

+ Juan Carlos Elizalde
Obispo de Vitoria

En la Capilla Pública del Seminario de Vitoria, a 29 de septiembre de 2023, festividad de los arcángeles Miguel, Gabriel y Rafael.

Homilía en formato pdf

Enlace a la información de la apertura del curso

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