Evangelio del día: «Estad alegres y contentos, porque vuestra recompensa será grande en el cielo». Mt5,1-12a

«Iglesia Gara o ser Iglesia, "that's the question!"»

  • Tribuna de opinión firmada por Vicente Luis García Corres, Txenti, comunicador cristiano.
  • Las "cartas" publicadas responden única y exclusivamente al punto de vista de su autor. La Diócesis de Vitoria no se responsabiliza de las opiniones aquí expresadas.

Cuando me invitaron a participar en este foro de opinión acepté sin dudarlo, pero con la duda de sobre qué escribiría. Y en el nombre de este foro he encontrado el tema de mi aportación: Qué entiendo yo por ser Iglesia, hoy.

La pertenencia a la Iglesia nos la da el bautismo, ese es el certificado de garantía de la pertenencia cristiana, pero creo que cada persona tiene su particular manera de sentirse Iglesia, y aún cuando algunos recelan sobre otros ( y los otros sobre los unos) de una verdadera pertenencia a la iglesia por las discrepancias ideológicas, doctrinales, teológicas o de otra índole, ¿quién es quién para negar a nadie su condición de ser Iglesia?

Pero a la vista del panorama intramuros es difícil asegurar que solo existe una única Iglesia. Y eso se percibe no ya en altas esferas y en los grandes grupos ideológicos y del pensamiento cristiano, no hace falta ir tan lejos; esa diversidad la encontramos en la parroquia, en el arciprestazgo, y en la Diócesis. 

Si bendices todo lo que dice el obispo, eres de un grupo de Iglesia, pero si criticas todo lo que hace el obispo también eres de otro grupo de Iglesia; si eres de los que ante todo y sobre todo tienen muy clara la importancia de una vida marcada por los sacramentos eres de un grupo de Iglesia; si por el contrario tu vida sacramental es más bien escasa pero la consideras más que compensada por un gran compromiso social o incluso de pastoral social, pues eres de otro grupo de Iglesia; si ni lo uno ni lo otro y tu vida espiritual la marcan las bodas, bautizos y funerales, también formas parte de otra gran masa social de la Iglesia...

Si piensas que como San Juan Pablo II no ha habido otro papa igual, eres de un grupo de Iglesia; si eres del club de fans de Benedicto XVI ya formas parte de otro grupo diferente; y si lo tuyo es apuntarte a la primavera de Francisco pues ya eres de otro grupo diferenciado; más aún los hay que consideran que como el Concilio de Trento no hay nada más progre, esos también forman otro grupo de Iglesia; Si lo tuyo es celebrar en las lenguas vernáculas ahí podemos encontrar un grupo por cada idioma; y si lo tuyo es el latín, para ti también hay un grupo de Iglesia; y así podríamos ir desgranando no miles, millones de divergencias. Le invito al lector a jugar a pensar en otras, y me vale incluir ser del Opus o de los Kikos; Pagolista, Munillista… ¡Hagan juego señores, que seguro les salen muchos más!

Y yo me pregunto: ¿Acaso alguno de estos deja de ser Iglesia? ¿Son todos, por el mero hecho de ser bautizados, Iglesia?

No voy a negar que soy muy fan de uno de los números de Camino de san José María, en el que reconocía las ganas que uno puede tener a veces de decir a otros “háganme el favor de ser menos católicos” (creo que lo dice así tal cual), pero no seré yo quien diga a nadie, por el mero hecho de pensar de forma diferente, “tú no eres Iglesia”.

Se nos dijo que no juzguemos si no queremos ser juzgados, pero es que a veces nos saltamos el juicio y directamente condenamos.

Desde este foro quiero invitar a que realmente nos veamos unos a otros como Iglesia, miembros de la misma Iglesia, hermanos de la misma Iglesia, que apliquemos un poquito de ese ecumenismo que nos gusta ofrecer a nuestros “hermanos separados” a los que a veces los tratamos como a primos lejanos.

Esta comunión significa aceptar la diversidad, la discrepancia, la crítica, que debería ser autocrítica, porque cuando juzgo el buen o mal proceder de un cristiano, sea laico o consagrado estoy hablando de la Iglesia a la que yo pertenezco. Cuando juzgo a mi Iglesia no puedo salirme fuera un ratito y hablar como si no fuera conmigo la cosa, como si yo no tuviera mi cuota de responsabilidad.

Si la pastoral juvenil no funciona yo también tengo mi cuota de responsabilidad; si la vida sacramental en las parroquias no funciona también es cosa mía; si los templos están vacíos tengo que preguntarme qué hago yo para llenarlos; si no hay vocaciones locales la culpa no es solo del equipo de pastoral vocacional; esto no es un equipo de fútbol donde se busca como primera solución cambiar al entrenador. El obispo tendrá su cuota de responsabilidad, pero yo tengo la mía, y tú lector, si estás bautizado, tienes la tuya.

Para terminar aprovecho para pedir perdón por mi cuota de responsabilidad, pero también en mis errores encuentro mis fortalezas, porque sigo queriendo una Iglesia diferente y estoy dispuesto a seguir apostando por los cambios desde dentro, porque yo me siento Iglesia, Iglesia Naiz, Iglesia Gara.


Vicente Luis García Corres, Txenti, comunicador cristiano.


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